Las industrias manufactureras y los consumidores de Estados Unidos pagarán precios más altos por sus insumos y productos finales, respectivamente, si entran en vigor los aranceles globales a las importaciones de acero y aluminio propuestos por el presidente Donald Trump, advirtieron organizaciones empresariales.

“Estamos preocupados por las consecuencias no deseadas que tendrían las propuestas, particularmente porque generará precios más altos para el acero y el aluminio aquí en Estados Unidos, en comparación con el precio pagado por nuestros competidores mundiales”, dijo Matt Blunt, presidente del Consejo de Política Automotriz de Estados Unidos (AAPC, por su sigla en inglés), el cual representa a FCA, Ford y General Motors.

Esto colocaría a la industria automotriz estadounidense, que respalda más de 7 millones de empleos en el país, en desventaja competitiva.

“El AAPC continuará instando al presidente a adoptar un enfoque para la investigación 232 que no disminuya la competitividad global de la industria automotriz de Estados Unidos”, indicó Blunt.

En el 2017, el Departamento de Comercio inició investigaciones sobre el efecto de las importaciones de acero y aluminio en la seguridad nacional de Estados Unidos de conformidad con el artículo 232 de la Trade Expansion Act de 1962, en su forma enmendada.

En los informes presentados al presidente en enero del 2018, el Departamento de Comercio constató que esas importaciones amenazaban la seguridad nacional. En consecuencia, Trump ha anticipado que establecerá un arancel global de 25% a las importaciones de acero y otro de 10% a las de aluminio.

“No se equivoquen, este es un impuesto a las familias estadounidenses. Cuando los costos de las materias primas como el acero y el aluminio se elevan artificialmente, todos los estadounidenses pagan la factura en forma de precios más altos por todo, desde productos enlatados hasta productos electrónicos y automóviles”, dijo Matthew Shay, presidente y director general de la Federación Nacional de Minoristas (NRF, por su sigla en inglés).

“La realidad es que no hay nada que este país gane con una política tan unilateral. Estas tarifas amenazan con destruir más puestos de trabajo de Estados Unidos que lo que crearán, al tiempo que envían una señal alarmante a nuestros socios comerciales y disminuyen los mercados de productos estadounidenses en el extranjero”, añadió.

La Asociación Nacional de Fabricantes Navales (NMMA, por su sigla en inglés) criticó que la decisión de Trump perjudicaría “severamente” a la industria de botes recreativos, en la cual laboran 650,000 trabajadores en la economía estadounidense.

“Si bien estas tarifas están destinadas a proteger la fabricación, hacen todo lo contrario. Los fabricantes, como los de nuestra industria, que usan aluminio producido en Estados Unidos, dependen de un mercado global competitivo y precios justos”, cuestionó Thom Dammrich, presidente de NMMA.

Según esta asociación, los fabricantes de aluminio ubicados en Estados Unidos no pueden suministrar la hoja de aluminio del ancho que utilizan los miembros de la NMMA, lo que los obliga a buscarla en el exterior.

Joshua Bolten, presidente de Business Roundtable, un grupo políticamente conservador de directores ejecutivos de las principales corporaciones de Estados Unidos, dijo estar en desacuerdo con el anuncio de Trump, porque perjudicará, de aplicarse los aranceles, a la economía, las empresas, los trabajadores y los consumidores estadounidenses, al aumentar los precios y dar lugar a represalias extranjeras contra los exportadores de Estados Unidos.

“Usar herramientas de ‘seguridad nacional’ para implementar aranceles podría alentar a otros países a imponer aranceles de ‘seguridad nacional’ a los exportadores estadounidenses o restringir de otro modo los bienes y servicios estadounidenses en sus mercados”, arguyó.

Felipe Dutra, director financiero de AB InBev, destacó que alrededor de 2 millones de trabajos dependen de la industria de la cerveza en Estados Unidos y exhortó al Departamento de Comercio y al presidente Trump a que consideren el impacto de las tarifas de restricción.

“Compramos tanta hoja de aluminio en Estados Unidos como la hay disponible, sin embargo, simplemente no hay suficiente oferta para satisfacer la demanda de productores de bebidas como nosotros”, dijo por su parte el productor de cerveza Miller Coors en su cuenta de Twitter.

mitch mcconnell, al frente

Republicanos dicen no a arancel

Los llamados de legisladores republicanos para que el presidente Donald Trump se retracte de un plan para subir los aranceles a las importaciones de acero y aluminio aumentaron por el temor a una guerra comercial y perjuicios para la economía estadounidense.

Ha habido pocos detalles de la Casa Blanca sobre el alcance y el momento de los aranceles propuestos por Trump: de 25% para las importaciones de acero y 10% para las de aluminio, tras el sorpresivo anuncio de la semana pasada.

El líder republicano en el Senado, Mitch McConnell, dijo que a muchos de sus colegas les preocupa que los planes de Trump provoquen una guerra comercial y perjudiquen a la economía.

“Hay una gran preocupación entre los senadores republicanos de que esto podría hacer metástasis en una especie de guerra comercial mayor, y muchos de nuestros miembros están discutiendo con el gobierno cuán amplio, cuán radical puede ser esto”, dijo McConnell a periodistas.

Paul Ryan, jefe de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, dijo que los planes arancelarios son demasiado amplios y exponen al país a posibles represalias comerciales, por lo que alentó a la Casa Blanca a enfocarse más y buscar remedios específicos. (Reuters)

gary cohn abandona a trump

Vía libre al proteccionismo

Llamado por Donald Trump a su llegada a la Casa Blanca para dirigir el influyente Consejo Económico Nacional, Gary Cohn, de 57 años, finalmente renunció el martes tras la confirmación del presidente de Estados Unidos de gravar las importaciones de acero y aluminio.

Gary Cohn, ex número dos del banco de inversión Goldman Sachs, durante meses se esforzó, junto al secretario de Defensa Jim Mattis y el exasesor Rob Porter (quien renunció recientemente), para moderar la política comercial. Los aranceles no fueron el primer desencuentro entre Cohn y el presidente.

Cohn fue descartado como posible presidente del poderoso Banco Central de Estados Unidos (Fed) tras criticar abiertamente a Trump por ser demasiado blando con los supremacistas blancos durante las manifestaciones racistas en Charlottesville, en Virginia, en agosto del 2017.

Pero decidió quedarse cerca del Ejecutivo para aprobar la gran reforma de impuestos que quería el presidente y que finalmente vio la luz en diciembre. La erupción proteccionista de Donald Trump, que la semana pasada anunció su intención de imponer aranceles de 25% sobre las importaciones de acero y de 10% sobre el aluminio, fue la gota que colmó el vaso. (AFP)

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