Después de más de cinco meses de negociación, con mesa de empresarios de alto nivel como mediadores incluida, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) logró acuerdos con cinco contratistas del servicio de transporte de gas natural para reducir tarifas a través de modificaciones en las fórmulas tarifarias, que le significarán ahorros de más de 4,500 millones de dólares.

La CFE y los contratistas que se habían emplazado a posibles arbitrajes internacionales: Carso, TransCanada, IEnova y Fermaca, llegaron a acuerdos para reiniciar la operación de gasoductos detenidos. Las primeras cuatro empresas sellaron el pacto el pasado 27 de agosto y la última (Fermaca), el pasado 11 de septiembre.

De acuerdo con el director general de la CFE, Manuel Bartlett, cada contrato contó con nuevas cláusulas específicas, pero los principales acuerdos giraron en torno a una reducción de tarifas, que ahora se aplicará únicamente al transporte del hidrocarburo a precios de mercado y no como tarifa de inversión para futura compra contratada de la infraestructura por parte del Estado, además de tarifas fijas a través del tiempo y cláusulas de desistimiento de controversias futuras.

A las negociaciones se añadieron condiciones como un uso más funcional de los gasoductos para que cuando no se estén utilizando, sobre todo en Estados Unidos, se renten a terceros, lo que implicará compartir los ingresos con la estatal eléctrica.

Tras evaluar las condiciones de cada tramo, se renegociaron también aspectos como la ampliación de cinco o 10 años del contrato o mayor volumen de transporte en algunos casos.

“El acuerdo entre la CFE y las empresas transportistas es definitivo (…) El concepto de tarifa deja de ser una tarifa de inversión para ser una tarifa de transporte de gas a la CFE. Esto baja la tarifa, se cambia el concepto y a las empresas se les permite la inversión sobre los ductos”, explicó Bartlett en la conferencia de prensa presidencial.

Así, el 8 de julio se llevó a cabo la primera de éstas y en total se realizaron tres reuniones generales y 16 con cada una de las empresas transportistas. El primer mandatario reconoció que Grupo Carso fue el primero en llegar al acuerdo con la CFE, lo que marcó la pauta para llegar a los acuerdos posteriores.

El primer tramo, que entró en operaciones el 17 de septiembre, es el gasoducto marino Sur de Texas-Tuxpan, operado por el consorcio Infraestructura Marina del Golfo compuesto por las empresas IEnova y TC Energía (TransCanada). Este tramo de 800 kilómetros y una inversión de 2,500 millones de dólares llevarán 1,040 millones de pies cúbicos (de los 2,600 millones de capacidad comprometida inicialmente) de gas natural a 14 centrales de generación eléctrica, volumen equivalente a 40% de las necesidades del golfo y el centro del país.

Los gasoductos comprometidos por las empresas con las que se llegó a acuerdos son Tuxpan-Tula; Tula-Villa de Reyes, en el caso de TC Energía; Samalayuca-Sásabe, en el caso de Carso; Guaymas-El Oro, contratado por IEnova, y Sur de Texas-Tuxpan, de Infraestructura Marina del Golfo. Estos tramos suman 2,483 kilómetros y una capacidad total de 5,354 millones de pies cúbicos.

Finalmente, la CFE concluyó la negociación el pasado 11 de septiembre con la mexicana Fermaca sobre los dos contratos de gasoductos pendientes que se habían emplazado a procesos de arbitraje internacional, con ahorros de 672 millones de dólares, reducciones de tarifas de 25 y 18% en cada uno de los tramos y la ampliación de 25 a 35 años de ambos contratos.

Con Fermaca, la CFE tenía detenido el proyecto de 305 kilómetros Villa de Reyes-Aguascalientes-Guadalajara, que correrá por San Luis Potosí, Aguascalientes y Jalisco, con el contrato por un monto de 294 millones de dólares adjudicado en abril del 2016, además del tramo La Laguna-Aguascalientes, de 453 kilómetros y una inversión de 473 millones de dólares.

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