En caso de que el gobierno de México y Estados Unidos no logren una solución que evite la aplicación de impuestos a productos mexicanos, nuestro país —aunque no sea su costumbre o dirección— deberá proceder con medidas equivalentes en sectores clave estadounidenses, consideró Juan Manuel Chaparro, presidente de la Comisión de Fomento Industrial de la Canacintra.

“No es una alternativa deseable dentro de la regularidad y cordura histórica de las acciones del gobierno mexicano”, México debe responder inmediatamente para compensar los impactos que sufrirían diversos sectores exportadores.

El industrial comentó que, de llegarse a aplicar esta amenaza o amago norteamericano, en primera instancia sería de mucho valor para el Partido Demócrata en EU, que seguramente aprovecharía para utilizarla en su favor como herramienta electoral con miras a la próxima contienda y su efecto lo padecerían los republicanos para seguir conservando el poder presidencial.

La Canacintra indicó que el gobierno de Andrés Manuel López cuenta con el apoyo para definir estrategias que minimicen los impactos comerciales, en los negocios y los empleos.

“Esta nueva situación, amenaza o amago, resulta incongruente y un obstáculo entre los tres países firmantes al T- MEC (Tratado México, Estados Unidos, Canadá); ya que violan el principio de libre comercio y las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), aspecto de poca importancia para el presidente de EU (Donald Trump)”.

Para el representante de la industria de la transformación en México es reprobable conceptuar el T-MEC como un acuerdo o tratado que fomente o promueva la integración regional de libre comercio, mientras persiste la amenaza o amago norteamericano de imposición de aranceles a productos mexicanos que se exportan a Estados Unidos.

Ante esta situación, confía en que sus contrapartes (los industriales norteamericanos) hagan lo necesario para evitar afectaciones, a las empresas norteamericanas instaladas en México y a la población consumidora norteamericana en general.

El industrial sostuvo que los aranceles originarían incrementos en los precios de todos los productos que adquirieran los norteamericanos provenientes de México, incluido los producidos por el sector automotor que ascienden a 128,000 millones de dólares del total de los 350,000 millones de dólares que importan desde México de toda la variedad de artículos exportados.

“La pretensión de imponer aranceles perjudica no sólo a la economía mexicana, sino también a la economía estadounidense, como lo refleja la caída de las principales bolsas de valores de nuestro país vecino y principal socio comercial”, pugnó.

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