El director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett, aseguró que mientras la estatal eléctrica ha dejado de percibir cerca de 8,000 millones de pesos en al no cobrar la tarifa doméstica de alto consumo a 6.4 millones de clientes que han excedido su uso de energía básica durante la pandemia del Covid-19, los generadores privados con casi la mitad de la producción eléctrica en el país han mantenido sus ingresos en muchos casos excesivos al no pagar el porteo por transmisión completo y la obligación estatal de otorgarles el respaldo a su intermitencia, por lo que se continuará con los cambios legales para fortalecer a la CFE que garantiza la continuidad de electrificación del país, por encima de intereses privados aunque sean renovables.  

Particularmente sobre la empresa española Iberdrola, Bartlett explicó que ésta aumentó sus ingresos en lo que va del año porque mantiene una serie de contratos “leoninos” firmados con el Estado mexicano en las dos administraciones anteriores, con lo que además de tener las tarifas de porteo más bajas en sus contratos legados de autoabasto, también mantiene sociedades de autoabasto en los que revende la energía a socios, en un mercado negro de alto nivel, junto con la obligación de la CFE de comprarles por todo lo que se sacó de operación de infraestructura con vida activa de 30 años de la CFE, en una especie de doble tarifa.   

Por ello, la española y la CFE cancelaron un contrato de generación en la central de ciclo combinado de Tuxpan, Veracruz, donde Iberdrola condicionó su inversión a cambio de gas natural provisto por la CFE al precio convenido anteriormente, mismo que no resultaba competitivo para el gobierno mexicano.  

“No es que estemos en contra de inversiones extranjeras abusivas, que se fueron a colocar en los nodos más rentables y no pagan el costo de la transmisión porque tienen privilegios de la regulación anterior, y tampoco pagan el soporte durante su intermitencia, lo que no aceptamos es estar subsidiando esa energía que hace los grandes negocios y no paga un centavo”, aseguró, “el aire, como dijo el secretario Pedro Joaquín Coldwell en el sexenio anterior, no cuesta, pero luego se les despacha primero a estas empresas que no tienen costos de combustibles por usar sol o viento, pero son energía más cara por los componentes que se traen del extranjero para generarlas y por los subsidios que se les otorga”.  

Por ello, el director general de CFE reiteró que el tope de generación eléctrica al que accederá el sector privado será de 46% y aunque el gobierno será respetuoso de las resoluciones judiciales por amparos de las empresas privadas frente a la Política de Confiabilidad que ha planteado el gobierno, estará dispuesto a realizar los cambios constitucionales que sean necesarios para garantizar la continuidad de la electrificación en el país.  

“Si se apoderan intereses extranjeros de la generación eléctrica, volveremos a la dependencia de los años 30 cuando estas empresas invierten cuando conviene solamente, porque es su negocio y el respaldo cuando no generan, que le cueste al Estado porque no se puede dejar al país sin electricidad”, aseguró.