Una vez ratificado, el tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) abrirá nuevas oportunidades para la proveeduría nacional de insumos automotrices, debido al endurecimiento de la regla de origen del sector que pasará de 62.5 a 75 por ciento.

Aunque la aprobación del acuerdo permanece en suspenso debido a que Estados Unidos y Canadá no lo han sometido a votación en sus respectivos congresos, diversas empresas del sector ya dan por hecho que habrá una mayor integración productiva en la región, por lo que ya han anunciado inversiones para elevar la capacidad productiva regional.

Volkswagen de México, por ejemplo, confirmó su plan de inversión por 2,500 millones de dólares hasta el 2020 en el país, y anunció que a raíz de la ratificación del T-MEC incrementará su proveeduría en Puebla para producir una nueva SUV el próximo año.

Las compañías de autopartes mantendrán sus inversiones y nuevos proyectos en Puebla tras el fin de producción del modelo Beetle en la planta Volkswagen, aunque ahora desarrollan ingeniería para las nuevas piezas del vehículo que lanzará la automotriz alemana en el 2020, por lo que se descartaron riesgos de recorte de personal.

En el 2018, México cerró con un superávit comercial automotriz de 83,000 millones de dólares, considerada como monto histórico, y la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) estima que este año supere los 90,000 millones, cuya tendencia se mantendrá al alza en los años próximos, luego de que entre en vigor el T-MEC, que dará un nuevo impulso a la automotriz con exigir mayor contenido regional. La balanza comercial de la industria automotriz registró un superávit de 43,954 millones de dólares durante el primer semestre del 2019, al incrementar 12.2% con relación al saldo registrado en el 2018. 

La industria automotriz capta divisas dos veces más que el ingreso de las remesas, y cinco veces más que los productos petroleros, además de cuatro veces más que el saldo del turismo. Esto significa que es el motor de las exportaciones mexicanas, destaca Eduardo Solís, presidente de la AMIA.

En otro caso, la automotriz BMW evalúa la estrategia para el desarrollo de motores en la planta de San Luis Potosí, que le permita cumplir con las nuevas reglas de origen de contenido regional previstas en el T-MEC, comenta Maru Escobedo, directora general de la empresa alemana en México.

“Se está evaluando qué sería lo ideal, hay varios proveedores en México que se tenían considerados y se trabaja en una estrategia para saber si vamos a desarrollar motores en México. Queremos estar listos para cumplir en el 2021 con las reglas de origen, tardaremos un año y medio en evaluar y ya dar concretamente lo que se hará”, dijo.

Las empresas General Motors, Ford, Fiat Chrysler y Tesla cumplen en promedio con la exigencia de un Valor de Contenido Regional (VCR) de 75% para comercializar automóviles con las ventajas arancelarias del T-MEC.

El T-MEC, que aún falta su ratificación, incrementará el VCR de 62.5 a 75%, con una nueva metodología.

En contraste, las empresas asiáticas Mazda, Honda, Nissan, Toyota, KIA y Subaru operan actualmente con una media de 59% de VCR, de acuerdo con información de la American Automobile Labeling Act.

Aun con mayores dificultades, las empresas europeas Audi, Mercedes Benz, Volkswagen y BMW cuentan con un promedio de 51% de VCR.

Óscar Albín, presidente de la Industria Nacional de Autopartes, afirma que el T-MEC contiene las reglas de origen automotrices más complicadas de todos los tratados de libre comercio del mundo.

El VCR es un porcentaje que indica en qué medida una mercancía ha sido producida en la región local del productor. El origen de los componentes o materiales de la mercancía, la ubicación de la producción de ésta y otros factores influyen en dicho porcentaje.

En general, las reglas de origen se refieren al criterio pactado en un tratado de libre comercio para definir cuándo un bien es considerado originario (por su nivel de contenido regional) para gozar de las preferencias arancelarias.

Durante 25 años, la industria automotriz de América del Norte trabajó con una regla: cumplir con 62.5% de VCR. Pero si se aprueba el T-MEC habrá cuatro reglas: un contenido regional que llegará hasta 75%; 70% del acero y el aluminio tendrán que ser de la región; 40% del costo del vehículo deberá provenir de un lugar de manufactura de 16 dólares por hora, y siete componentes principales del automóvil tienen que ser manufacturados en la región.

“Se pasará de una a cuatro reglas y además con una complicación técnica para poder hacer el seguimiento de todos estos datos y poder demostrar a la autoridad que un automóvil es NAFTA (TLCAN); es verdaderamente complicado”, comentó Albín.

En el caso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) actual, la mayoría de los bienes que contienen materiales de países que no son parte de América del Norte también puede considerarse norteamericano, si los materiales se transformaron suficientemente en la región del TLCAN para pasar por un cambio en la clasificación arancelaria (llamado cambio de tarifa). (Con información de Roberto Morales).

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