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El Empresario

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Franquicias, motor de desarrollo regional en México

Este modelo de negocio no solo genera inversión, también detona economías locales al crear empleo y fortalecer cadenas de valor en distintas regiones del país.

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Franquicias.Shutterstock.

Elizabeth Meza Rodríguez

Cuando se habla de franquicias, suele pensarse en grandes marcas instaladas en las principales ciudades del país; sin embargo, este modelo de negocio tiene presencia en prácticamente todas las regiones y su contribución es mayor fuera de los grandes centros urbanos, donde contribuye al desarrollo económico local.

Estados como Chiapas, Tabasco y Campeche también representan oportunidades atractivas para la expansión de franquicias, señala Manuel Gallástegui, CEO de Gallástegui Armella Franquicias.

Una franquicia es un detonador de desarrollo regional, cada vez que se abre un establecimiento franquiciado se generan ocho empleos en promedio”.

Además de la generación de empleo, este modelo impulsa el crecimiento de las economías locales al fortalecer cadenas de proveeduría y mejorar el entorno comercial.

“Detona la zona porque está generando empleo, está modernizando el comercio y el incremento del producto interno bruto de la localidad, en base al consumo, la generación de empleo y la inversión misma que implica aperturar una franquicia”.

En México existen más de 1,500 marcas de franquicias que generan más de un millón de empleos y aportan alrededor del 5% del Producto Interno Bruto. El monto de inversión varía según el giro y la marca, pero puede ir desde 1 millón hasta 10 o 15 millones de pesos, de acuerdo con Gallástegui.

El directivo también destaca que las franquicias fomentan el consumo local y, en cierta medida, el turismo comunitario, ya que son los propios habitantes quienes acuden a estos establecimientos, fortaleciendo la economía de la zona.

Franquicias y regiones

En términos regionales, el norte del país mantiene un ritmo de inversión más acelerado; no obstante, el sur-sureste muestra una creciente actividad, particularmente en sectores como alimentos y bebidas, salud, cuidado personal y educación. En el Bajío, aunque anteriormente concentraba gran dinamismo, el crecimiento se ha estabilizado.

En contraste, la inseguridad ha impactado el desarrollo del modelo en algunas entidades. Estados como Colima, Nayarit, Sinaloa y Sonora han registrado una disminución tanto en la conversión de negocios a franquicia como en la apertura de nuevas unidades por parte de inversionistas locales. Aun así, entidades como Chihuahua, Durango y Zacatecas mantienen un desarrollo constante.

“El gran problema que tenemos en el desarrollo regional del sistema de franquicias es la zona que ya mencionamos (zona de delincuencia) y no es privativo de las franquicias, es en todos los sectores”, advierte.

Pese a estos retos, el modelo de franquicia se mantiene como una alternativa vigente para la expansión empresarial.

“La franquicia es un modelo de negocio que no solo sigue vivo, sigue creciendo y es un detonador de desarrollo regional”, concluye.

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Elizabeth Meza Rodríguez

Editora El Empresario. Periodista especializada en emprendimiento, pymes, creación de negocios, management y liderazgo. Desde el 2017 coordina El Empresario

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