Las empresas nacen con el objetivo de generar valor por medio de una actividad económica. Es habitual que el camino sea complicado y antes de llegar a una deseada rentabilidad, los números y balances sean rojos. Tiempo después, si los esfuerzos se hicieron en la dirección correcta, llegará de manera inevitable al umbral marcado por el punto de equilibrio.

¿Qué es el punto de equilibrio? También conocido como el punto muerto o umbral de rentabilidad (break-even point, en inglés), es el número mínimo de unidades de un producto que una empresa o negocio requiere vender para que el beneficio en ese momento sea cero. Es decir, es el punto en el que los costes totales igualan a los ingresos totales por venta.

Punto de equilibrio, economía

La fórmula para obtener el punto de equilibrio de una empresa es la siguiente: se dividen los costos fijos entre la diferencia del precio de venta por unidad y el costo de venta por unidad. La aplicación de la fórmula es sencilla y el siguiente es un ejemplo de cómo hacerlo:

Una empresa vende cierto producto en 50 pesos, con un costo variable por unidad de 35 pesos. El costo fijo es de 7,500 pesos. El cálculo del punto de equilibrio sería: $7,500 / ($50 – $35) = 500. La hipotética empresa necesitaría vender 500 unidades de su producto a 50 pesos (25,000 pesos) para alcanzar el punto de equilibrio.

La importancia de hallar el punto de equilibrio es que, a partir de ese logro, el producto, con este volumen mínimo de producción y venta, será rentable para la empresa y así se mantendrá en la medida en que la empresa consiga sostener el ritmo en la producción y las ventas. Lo contrario no sólo implicaría falta de ingresos, sino pérdidas para el negocio.

En resumen, es un concepto que hace referencia a un nivel de ventas en el cual tanto los costos fijos como los variables están cubiertos. Al superar este punto, el negocio obtendrá un beneficio. La estimación del punto de equilibrio permitirá que una empresa, incluso antes de comenzar sus operaciones, sepa qué necesitará para recuperar la inversión.

Los expertos en materia de finanzas recalcan que es necesario prestar atención especial a costos indirectos, debido a que incluyen una serie de variables fundamentales a la hora de hallar el punto de equilibrio. En este grupo entran costos de fabricación, así como la mano de obra y los volátiles y cambiantes precios de las materias primas.

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