La inflación en la primera quincena de diciembre alcanzó el mayor nivel en dos años, de 3.48%, resultado de la presión cambiaria sobre los precios de las mercancías y reflejando el impacto del aumento de energéticos, específicamente las tarifas eléctricas, reveló información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

Con esta trayectoria, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) completó el tercer registro consecutivo mensual por arriba de la meta del Banco de México, de 3 por ciento.

De acuerdo con Alberto Ramos, economista para América Latina en Goldman Sachs (GS), la mayor presión del tipo de cambio en la inflación fue evidente en mercancías alimenticias y no alimenticias y servicios que son referidos en dólares, como tarifas aéreas con un alza de 33.3%, así como paquetes turísticos que se incrementaron 14.4 por ciento. Nada más estos dos componentes aportaron 16 puntos base a la medida de la inflación, refirió desde Nueva York.

Comentó entonces que la fuerte depreciación del peso durante los últimos 12 meses, de 18.4%, y la reciente tendencia al alza en las expectativas de inflación aumentaron el riesgo al alza de la inflación a pesar de la pérdida del impulso del crecimiento .

Tan sólo en la primera quincena de diciembre el INPC registró un avance de 0.42%; la quinta variación quincenal más alta del año y la mayor observada para un periodo similar desde el 2011.

Los precios que hicieron contrapeso a estas variaciones al alza fueron: el chile serrano, aguacate, tomate verde, papaya, chile poblano, otros chiles frescos, pañales, desodorantes personales así como lociones y perfumes. Todos registraron variaciones negativas en el mes.

Inflación subyacente, la mayor desde el 2012

En el detalle de la información el Inegi precisó que la inflación subyacente, de acuerdo con el propio Banco de México, es la medición que capta el impacto de la depreciación del peso frente al dólar, la cual registró una sexta alza consecutiva al presentar una variación anual de 3.46 por ciento.

Esta es la mayor trayectoria a 12 meses registrada desde noviembre del 2012, lo cual, de acuerdo con el analista de GS, es una señal clara de presiones por la debilidad del peso contra el dólar.

En el mismo periodo del año pasado la tasa anual de la inflación subyacente completó una trayectoria de 2.39%, que incorporaba un incremento mensual de 0.26 por ciento.

Esta medición refleja el efecto del tipo de cambio en los costos de las empresas y suele anticipar presiones de inflación futura, incluidas las de tipo cambiario. La variación anual incorpora un alza quincenal del indicador de 0.47 por ciento.

Aumento de tasas

Alberto Ramos también consideró que con esta tendencia en la inflación y la evidencia del contagio cambiario sobre los precios se explican claramente las dosis aplicadas por la Junta de Gobierno del Banco de México para los incrementos de tasas de este año.

En particular el anunciado la semana pasada, que llevó la tasa objetivo del Banco Central a 5.75%, el nivel más alto desde el 2009.

Al cruzar los seis meses que lleva la inflación subyacente evidenciando la contaminación del peso débil en precios de mercancías con los cuatro incrementos de la tasa del semestre, se puede identificar este argumento del experto de GS.

Manuel Sánchez, el subgobernador del Banco de México, explicó recientemente que las acciones de política monetaria tienen un efecto rezagado, es decir, el ajuste en la tasa de referencia del banco central mostrará sus efectos al paso de algún tiempo.

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