Al prolongarse la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), continuará fortaleciendo la presión sobre el peso mexicano y alimentará con ello los riesgos para la inflación, consignaron analistas de JPMorgan, Barclays y Pantheon Macroeconomics.

Pero la respuesta de las autoridades económicas podría darse con una subida de tasas para la reunión del 21 junio, que es la previsión que tiene Barclays, o con una intervención en el mercado cambiario antes de las elecciones, como anticipa JPMorgan.

De acuerdo con Andrés Abadía, analista de Pantheon Macroeconomics, el tipo de cambio se ha comportado “relativamente bien alrededor de los 20 pesos” desde el jueves pasado, cuando Estados Unidos anunció la aplicación de gravámenes a la importación del acero y aluminio de México.

En su opinión, no se puede confiar en que el peso se mantendrá estable, mucho menos conforme se aproximan las elecciones presidenciales.

Con él coinciden los expertos de JPMorgan, pero descartan una subida de tasas en junio y tampoco anticipan movimientos en lo que resta del año.

En contraste, el equipo dirigido por el economista en jefe para México de JPMorgan, Gabriel Lozano, anticipa una intervención al mercado cambiario por parte de la Comisión de Cambios antes de las elecciones. Precisamente, ante la mayor presión que recibirá el peso mexicano.

Los tres grupos concuerdan en que la medida de Estados Unidos sobre los aranceles y la respuesta mexicana aumenta la posibilidad de una salida de aquel país del acuerdo comercial.

Los estrategas de Barclays consideran que la fase en la que ha quedado la negociación del TLCAN es equivalente a “caminar al borde de la cornisa”, pues aun cuando los efectos directos de estos aranceles en la economía mexicana son “probablemente pequeños”, el riesgo es que se amplíe el sentimiento de incertidumbre, alterando la confianza del mercado y de los inversionistas.

“Los aranceles son una medida de carácter temporal que alimentará la volatilidad y la presión sobre la actividad económica mundial (...) nosotros no hemos alterado nuestro escenario base para la economía de Estados Unidos”, precisaron.

Para los expertos de JPMorgan, no hay elementos firmes para cambiar las previsiones de crecimiento para México, que se mantienen en 2.2% para este año y 2.8% para el próximo.

Consignan que el retraso en la decisión de Estados Unidos de salirse del acuerdo, que sería el paso siguiente a la imposición de los aranceles, tendrá un efecto adverso al que esperaba el presidente de aquel país.

En vez de forzar a México y Canadá a asumir sus condiciones en el nuevo acuerdo, lejos de acelerar la decisión de los socios para cerrarlo antes de las elecciones de medio término en Estados Unidos, también pasará una factura negativa sobre el ala republicana, que es el partido que lo llevó al triunfo. Lo que claramente reducirá el margen de maniobra en la administración de su país y en la continuidad que pretendía dar a su gestión en un segundo periodo.

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