La reforma tributaria de México y la que emprendieron otros 15 países de América Latina consiguió elevar la recaudación regional en 2 puntos del PIB, pero aún falta mucho por avanzar para conseguir que esos recursos sean bien distribuidos, observó Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De visita en México, explicó que en América Latina la tasa promedio de recaudación es de 20% del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que subió desde 18% que recaudaba hace un par de años.

Un avance importante, consideró, sobre todo ante la caída de los ingresos petroleros, que son tan relevantes en las haciendas de México, Colombia, y Venezuela, entre otros.

Durante la Conferencia Magistral que dictó durante la Segunda Reunión del Comité Regional de las Naciones Unidas sobre la Gestión Global de Información Geoespacial, recordó que la media de los ingresos tributarios en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos es de 30% del PIB.

Ése es uno de los retos que enfrentan los países de América Latina: tratar de aproximarse a esa línea, comentó.

Los 15 reformadores del sistema tributario referidos son México, Colombia, Perú, Costa Rica, Chile, Ecuador, Honduras, Venezuela, Argentina, Bolivia, Brasil, El Salvador, Guatemala, Nicaragua y Panamá.

La funcionaria explicó que la mayoría de las reformas aplicadas por estos países de la región están recargadas en el ISR, como una manera de hacerlas más progresivas y distributivas. Pero enfatizó que aún tienen que seguir avanzando para enfrentar los desafíos de menores ingresos que se avecinan, por la desaceleración económica y la caída de los ingresos provenientes del comercio.

La Cepal ya ha explicado que el impacto redistributivo del ISR es muy limitado , pues sí suele afectar las decisiones de ahorro e inversión y la base imponible es mucho menor a la que tiene normalmente el tradicional de consumo.

Los impuestos pueden ser instrumentos de redistribución del ingreso, tal como sucede en Costa Rica, aseveró. Y puso de relieve que la desigualdad conspira contra la productividad y la competitividad.

Empleos precarios, desafío

En la conferencia, que se centró en la relevancia de generar sinergias entre estadistas, geólogos y autoridades económicas para mapear los sitios donde hay pobreza y desigualdad, lamentó que el contexto internacional esté afectando la capacidad de los países para generar empleos.

Creamos empleos, pero precarios. Se atrae personal menos preparado y con menores capacidades y esto amplía las brechas de progreso en la región , observó.

Afirmó que el otro gran desafío de América Latina es la productividad, y sin una política que permita reorientar al mercado laboral y a los trabajadores, a una mayor preparación, difícilmente se podrá acelerar el paso para mejorar el desempeño económico y fortalecer los ingresos de las familias.

Comercio, veta perdida

La funcionaria comentó que el contexto internacional de deterioro empeora al tomar en cuenta el movimiento tectónico que ha significado la desaceleración de China, que consume una tercera parte de las exportaciones globales.

El impacto es mayor, detalló, cuando se observa que hay muy poca integración regional, de apenas 19% de las exportaciones totales, una proporción que está muy por debajo de 50% que caracteriza a China y 60% que tienen en Europa.

Reconoció que el mayor esfuerzo de comercio intrarregional lo hacen en Mercosur y Centroamérica, y destacó la tendencia de integrarse en bloques comerciales con otras regiones, como el Acuerdo de la Alianza Transpacífico (TPP), para enfatizar que todos los países de la región deberían ver el impacto que de manera indirecta pueden sufrir.

Y puso el caso de El Salvador, que sin siquiera haber levantado la mano para participar en el TPP podría verse afectado del mayor comercio de Vietnam, que sí es miembro del citado acuerdo, porque la fortaleza comercial del país asiático es la textil y del vestido, tal como la que caracteriza al país centroamericano.

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