Madrid.- El elevado desempleo sigue denunciando la incapacidad de las instituciones europeas para gestionar la crisis y garantizar el freno al deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos, advirtió hoy el diario español El País.

En su editorial de este lunes, el rotativo puntualizó que reducir el desempleo debe ser la prioridad.

Señaló que por eso hace bien el Banco Central Europeo en tener a mano decisiones adicionales que sigan la dirección de la política de la Reserva Federal estadounidense.

Esto, añadió, junto a una política fiscal más prudente, se ha revelado adecuada a los propósitos de que entre las señales de recuperación sea el empleo una de las que destaque en mayor medida.

Mientras ello no tenga lugar, la crisis seguirá instalada en la eurozona "y cuanto más tiempo lo haga más difícil será recomponer la capacidad de producción perdida y el daño al bienestar de las personas".

En los últimos meses la mayor parte de los indicadores de la eurozona han mejorado de forma sensible.

"No solo se ha dejado atrás la recesión, sino que ha aumentado la confianza de familias y empresas presagiando ritmos de crecimiento económico algo superiores a los anticipados", recalcó.

Los mercados financieros iniciaron el año favorablemente, suavizando las tensiones en los mercados de deuda soberana y propiciando prematuras declaraciones de abandono de la crisis, como las del presidente de la Comisión Europea.

No obstante, puntualizó que con tasas de desempleo todavía en máximos históricos y una inflación en mínimos desde que nació la serie estadística correspondiente, no hay mucho lugar, sin embargo, para echar las campanas al vuelo.

"Es más, la eurozona es el bloque económico más rezagado y amenazado", aseguró.

Esto, dijo, no solo por un horizonte de nuevas revisiones de la calidad de los activos bancarios vinculados a la transición y a la unión bancaria, sino por una tasa de variación de los precios que tras el registro de diciembre invita a la inquietud.

El 0.7% en que ha quedado la tasa central de inflación en diciembre, además de lejana de la referencia del 2% que mantiene el Banco Central Europeo (BCE), es un rasgo más de esa "japonización" que conforma los perfiles de la eurozona.

Con alguna diferencia significativa como una tasa de desempleo que nunca ha registrado la economía nipona en sus largos años de recesión y estancamiento y un grado de fragmentación financiera como el que sigue dominando los sistemas financieros europeos.

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