Ante los retos que enfrenta el sistema de seguridad social como una mayor cobertura y un mejor ingreso por pensiones, el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) entregará a cada uno de los candidatos presidenciales un análisis y propuesta para que en el país se tenga un sistema de seguridad social universal.

Roberto Vélez, director del CEEY, comentó que en las próximas semanas entregarán el estudio “El México del 2018, movilidad social para el bienestar”, el cual plantea que cada mexicano cuente con un paquete básico de seguridad social que consista en la provisión de seguros de salud e invalidez y vida; así como una pensión de retiro para todos los trabajadores sin importar si están en la formalidad laboral o en la informalidad.

“Tenemos un buen punto de partida con los candidatos, pues todos y cada uno de ellos reconoce la necesidad de resolver este problema de salud, y lo están planteando como un problema a resolver a través de un sistema universal (...) Esta semana nos reunimos con el equipo de José Antonio Meade, la siguiente será con López Obrador y las siguientes con Margarita Zavala y Ricardo Anaya”.

En la presentación del estudio detalló que, para financiar este paquete básico de seguridad social universal, lo ideal sería que fuera a través de impuestos, como generalizar el Impuesto al Valor Agregado  en 16%, y con ello se dejarían de cobrar las contribuciones basadas en el ingreso laboral del trabajador.

De acuerdo con el análisis, el seguro de salud consistiría en proveer a todos los mexicanos de los servicios que actualmente otorga el Instituto Mexicano del Seguro Social a los trabajadores formales asalariados.

En tanto, el seguro de invalidez y vida sería idéntico al que se otorga bajo el régimen obligatorio actual a un trabajador cuyo salario base de cotización equivale a dos salarios mínimos.

“Esto implica una diferencia notable para los trabajadores informales bajo el régimen vigente, ya que ellos no cuentan con un seguro de invalidez (...) Además, los trabajadores masculinos informales también se verían beneficiados, ya que al día de hoy se les excluye del Seguro de Vida para Mujeres de Familia”.

Con respecto a la pensión de retiro, sería idéntica al monto otorgado bajo el régimen obligatorio en vigor, que es dos salarios mínimos. Al mismo tiempo, se ofrecerá una pensión mínima garantizada equivalente a un salario mínimo bajo la condición de que el trabajador esté inscrito en el sistema de seguridad social al menos 25 años.

“La pensión de retiro funcionaría de manera similar al esquema contributivo actual, es decir, sería un programa individualizado y de contribuciones definidas, bajo el cual cada trabajador recibirá un depósito mensual en su cuenta de retiro”, expone el estudio.

Aclara que los componentes de vivienda y de guarderías y prestaciones sociales del esquema contributivo actual quedarían fuera del paquete básico de seguridad social universal.

El director del CEEY añadió que este paquete básico de seguridad social universal implicaría elevar el gasto público en seguridad social en 2.4% del Producto Interno Bruto,hasta un objetivo de 5%, refirió.

David Kaplan, especialista sénior de mercados laborales del Banco Interamericano de Desarrollo, comentó que tras leer el análisis del CEEY, lo que más ve preocupante en México es el mercado laboral.

“El desempeño laboral en México realmente es preocupante. Ocupa el lugar 13 de 17 en el índice general de desempeño laboral, pero ocupa el quinto lugar como el país más rico de ese grupo de 17, por lo que está obligado a buscar soluciones más ambiciosas”.

México, con muy baja movilidad social

Se debe acabar con desigualdad: CEEY

En México, siete de cada 10 personas que nacen en situación de pobreza se quedan así, reveló Roberto Vélez, director del Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY).

En la presentación del libro El México del 2018, movilidad social para el bienestar, refirió que la mitad de las personas que nacen en el quintil más bajo de la población mexicana se quedan ahí, y cuatro de cada 100 llegan al quintil V, es decir, apenas logran un mejor ingreso.

El director del CEEY añadió que la brecha en el nivel de ingresos entre el quintil más bajo y el más alto no se ha reducido de manera significativa en los años recientes.

En 1992, expuso, una persona que se encontraba en el quintil I percibía ingresos por 4,000 pesos mensuales; mientras que el quintil V ingresaba 49,700 pesos. Es decir, existía una diferencia de 12.4 veces.

En el 2016, un trabajador que se encontraba en el quintil I recibía 3,200 pesos; mientras que en el quintil V, 40,700 pesos, con lo que se tenía una diferencia de 12.7 veces. Remarcó que se presentará este estudio a los candidatos a la Presidencia para plantearles soluciones.

Por su parte, William Wiseman, líder de práctica global de protección social para México del Banco Mundial, dijo que México se mantiene como uno de los países con más baja movilidad social. Es decir, la población de menores ingresos tiene escasas probabilidades de mejorar su calidad de vida, a pesar de contar con estudios.

Indicó que uno de los puntos más preocupantes en donde México sale mal evaluado es la movilidad relativa, que se refiere a cómo van evolucionado los ingresos de una persona sin importar el patrimonio de su familia, pues ocupa el lugar 106 de 144 países en el mundo.

Gabriela Ramos, directora general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, dijo que si bien se ha reducido la marginalidad y desigualdad en México, todavía 43% de la población vive en condiciones de pobreza, porcentaje que representa un total de 53 millones de mexicanos.