Los inversionistas y participantes del mercado están preocupados por el rumbo que ha tomado México ante las políticas dirigidas por la nueva administración, que parecen deteriorar lentamente la solidez macroeconómica y fiscal que heredaron del gobierno anterior, concuerdan estrategas de inversión de Goldman Sachs, Barclays y BNP Paribas.

“La calidad general de las políticas públicas de la actual administración parece deteriorar lentamente esta solidez, incluido en el contexto normativo”, afirmó Alberto Ramos, economista en Goldman Sachs.

El jefe de Research para la región en Barclays, Marco Oviedo, puso de relieve el potencial impacto negativo que podrían tener las políticas de esta administración en el tema energético. El mensaje de Moody’s, que sólo cambió de Estable a Negativa la perspectiva de la nota soberana, evidencia que en una trayectoria de largo plazo esperarán a ver qué tanto daño pueden hacer las decisiones del gobierno al sector estratégico.

Los tres estrategas concuerdan en que el escenario incierto sobre el futuro de la economía se complica con la intención de Estados Unidos de imponer aranceles a los productos mexicanos, la confirmación de la medida ejerce una importante presión a la baja sobre los pronósticos de crecimiento.

Es un problema grave, tristemente México está expuesto al cálculo político del presidente de Estados Unidos que, mientras tenga riesgo de perder la elección, tendrá al país en el foco de su campaña y dependerá de la habilidad del equipo negociador el impacto de estos embates, lamentó Oviedo de Barclays.

Finanzas públicas, vulnerables

Las alertas del futuro económico que proyectaron las calificadoras Fitch Ratings y Moody’s ponen en un escenario más frágil a las finanzas públicas, ante la posibilidad de un menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), menores ingresos y complicaciones para lograr la meta de superávit primario, comentaron expertos.

“El deterioro del perfil crediticio simplemente refleja que hay dificultades para sostener este proceso de consolidación fiscal de las finanzas públicas, no significa que ya se hayan deteriorado, sino que hay más riesgos que antes”, expuso James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco.

Gabriela Soni, gerente de Inversiones de UBS México, recordó que en el primer trimestre del año, cuando la economía mexicana se redujo 0.2%, los ingresos presupuestarios mostraron una disminución de 1.2%, anual.

“En UBS, el crecimiento promedio que contemplamos para la economía mexicana en el 2019 es de 1.2%, sin considerar los efectos que puedan causar los aranceles en los productos exportados a Estados Unidos”.

Para Luis Foncerrada, presidente de True Economic Talks, si bien cada inicio de gobierno se presenta una reducción del PIB, en éste la desaceleración económica será más acentuada, pues los últimos datos de la inversión y el consumo reflejan que se mantendrá un menor crecimiento del PIB.

“Esto quiere decir que el PIB se va a mantener reducido y ello va a implicar una pérdida de la recaudación tributaria (...) independientemente de Petróleos Mexicanos, menores ingresos tributarios hacen más frágil la situación de las finanzas públicas”.