El 2017 se caracterizó por la tensa relación entre México y Estados Unidos, el principal socio comercial del país. La controversia reinó sobre todo en el terreno comercial y las diferencias entre las administraciones llevaron finalmente a replantear los términos inscritos en el TLCAN.

Aunque el tipo de cambio fue el que más resintió las consecuencias la incertidumbre que se desencadenó sobre esta negociación, las compras de bienes importados en México más que deprimirse, se elevaron.

Al cierre del año el consumo de bienes importados aumentó 6.3%, luego de que en 2016 este tipo de gasto cayera. La compra de bienes duraderos fue la de mayor incremento en el transcurso del año ya que registró un alza de 8.1% en el acumulado de 2017.

Los bienes semiduraderos importados también dinamizaron su consumo en México con un crecimiento de 3.6% y los no duraderos lo hicieron con un aumento de 5.8%, el más alto en cuatro años.

Por el contrario, el consumo de bienes y servicios procedentes del mercado nacional perdió potencia y alcanzó el crecimiento más moderado de los últimos tres años al revelar un aumento de 2.6% en el año. Durante 2017 el crecimiento en la inflación, que cerró el año en un nivel históricamente alto de 6.77%, perjudicó la confianza de los consumidores y desalentó muchas de sus decisiones de compra.

El gasto en bienes nacionales avanzó 1.5% al finalizar el año, frenado sobre todo por la baja de poco más de 4% en las compras de bienes duraderos. Los servicios aumentaron 3.8%, mostrando el crecimiento más débil en tres años.

En el agregado, el consumo privado, que es el motor más importante de la economía, reportó una expansión de 3.0% durante 2017, evidenciando una desaceleración en la demanda doméstica dado que representa el menor crecimiento para el consumo de los hogares desde 2014.

thamara.martinez@eleconomista.mx