El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, evitó dar señales que apuntaran a una nueva inyección de liquidez como las de diciembre y febrero en su más reciente reunión de política monetaria.

El instituto central europeo decidió mantener la tasa de interés sin cambio en mínimos históricos de 1% y no dio señales de una nueva inyección de liquidez.

En conferencia de prensa, Draghi sugirió que algunos bancos europeos ocultaron sus necesidades de financiamiento en las operaciones llevadas a cabo en diciembre y febrero, usando avatares al acudir a dichos préstamos de largo plazo con tasas preferenciales.

Pese a ello, las operaciones ayudaron a eliminar los riesgos del entorno, acotó. Dejando ver que no habrá una siguiente ronda de estímulos monetarios, Draghi destacó que ahora está en manos de los gobiernos y en especial de los bancos que dicho dinero fluya en el mercado.

Nosotros nunca hacemos preacuerdos. Hemos realizado los préstamos a largo plazo. Queremos ver cuales son sus efectos . Mencionó que este dinero está ahora más cerca de las pequeñas y medianas empresas que antes .

En diciembre y febrero la entidad inyectó liquidez por cerca de 1 billón de euros a la banca de la región, dinero que en parte se usó para realizar recompras de bonos soberanos, ayudando a relajar las tasas de interés en la región y, otro tanto, volvió en forma de depósitos al banco central.

En anteriores ocasiones, el propio Draghi ha reiterado que los efectos de estas inyecciones no serían inmediatos, por lo que el mercado ya anticipaba que no fuera anunciada otra operación en la reunión de ayer.

En lo que respecta a Grecia, Draghi no realizó comentarios en torno del canje de deuda, ya que se trataba de una operación en desarrollo y calificó de inapropiado hacer algún comentario al respecto.