Cancún, QR. México vive un momento propicio para la inversión debido principalmente a la estabilidad de su economía y a las reformas estructurales, por lo que en los próximos tres años no hay razones para revisar (a la baja o a la alza) su calificación crediticia, aseguró Alberto Jones Tamayo, director general de Moody’s de México.

Sí es un momento propicio para la inversión. Las condiciones aquí son más propicias porque son predecibles, la estabilidad es real y a ello se suma a que el entorno externo no es tan alentador como en México , dijo.

Muestra de ello, comentó, es que tanto los inversionistas de portafolio como los de capital privado buscan asociarse con grandes corporativos, tal es el caso de los fondos de pensiones canadienses que acaban de unirse con ICA para la construcción de carreteras en nuestro país.

Así como ellos hay otros jugadores que están participando en fondos de pensiones con el fin de invertir en empresas de energía con fondos por miles de millones de dólares, por mencionar un ejemplo , agregó en el marco de la XLIII Convención Anual del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.

El directivo de la calificadora internacional para México argumentó que hasta el momento sería muy remoto pensar en un cambio de perspectiva a la baja o al alza (positiva o negativa) de la calificación crediticia de nuestro país, que actualmente es de A3 con perspectiva estable.

La razón es que el plazo que anticipamos para que las reformas que son muy importantes, especialmente la energética, den frutos es un periodo de mediano plazo y se espera que sea hasta el 2018 o cercanos al 2020; por lo tanto no esperamos un dato sorpresa , explicó.

Paquete económico

En entrevista, y al ser cuestionado sobre la aprobación del Paquete Económico del 2016, Jones Tamayo mencionó que éste fue congruente y que va en línea con la perspectiva propuesta de brindarle a la economía una mayor estabilidad.

Corresponde a lo que nosotros anticipábamos, en el sentido de que de nuevo muestra que las autoridades de este país desde hace 20 años tienen una gran responsabilidad en términos de cómo cambiar niveles de gasto ante caídas importantes del ingreso , opinó.

Hubiera sido una sorpresa, admitió, si el Congreso de la Unión hubiera aprobado un presupuesto que elevará el déficit. Por lo tanto, es consistente con lo anticipado y la reducción del déficit es lenta pero va en el sentido correcto , advirtió.

Dado que las expectativas de crecimiento para el país no han sido lo que los analistas y el propio gobierno esperaban, mencionó que dicho fenómeno sucede en todos los países del G20, y la razón es que los fenómenos globales, particularmente la incertidumbre y la volatilidad exacerbada, sorprenden a todos.

No hay duda de que los pronósticos se van a seguir moviendo, se ajustarán cada mes o cada tres meses y esto tiene que ver con un proceso de desaceleración gradual , sentenció.

No obstante, aseguró que hay factores en nuestro país que pudieran revertir esta tendencia en el tiempo y tiene que ver con el fortalecimiento del consumo doméstico, es decir, el gasto e inversión que realizan las empresas tanto locales como extranjeras.

Entonces, dijo, con esa situación sí se puede perfilar una tendencia favorable para la economía mexicana en los próximos años, pero de manera gradual; a la par comentó que la caída en el precio del petróleo no necesariamente afecta al crecimiento porque es un fenómeno que abarata la energía, beneficiando a las constructoras.

El desempeño del Producto Interno Bruto (PIB) a lo largo de la administración no presenta una señal de alarma para la calificadora, al contrario, el directivo aseguró que las bases para un mayor crecimiento económico ya están sentadas. Se espera que al finalizar el 2018 el PIB crezca entre 3 y 4 por ciento.