México y Argentina solicitaron al Fondo Monetario Internacional (FMI) ampliar el acceso de los derechos especiales de giro (DEG) a favor de países de ingresos medios, los cuales han sido impactados fuertemente por la pandemia del Covid-19.

En un comunicado en conjunto, los ministros de finanzas de ambos países indicaron que si bien los países de ingresos medios pueden acceder a financiamiento, este no siempre es a bajas tasas de interés, por lo que proponen considerar nuevos mecanismos para que los DEG sean asignados proporcionalmente y beneficien a estos países.

“(También) se propone analizar la posibilidad de crear un fondo específico dentro de las Instituciones Financieras Internacionales, que favorezca una reestructuración más ordenada de la deuda de los países de ingresos medios en dificultades o la mejora de sus condiciones de financiamiento”, agregaron.

De acuerdo con ambas naciones, tomar estas medidas prevendrá que la crisis económica y sanitaria causada por el Covid-19 se vuelva una crisis de deuda en el mediano plazo, “permitiendo que la gran mayoría de la población mundial no se convierta en la mayoría olvidada”.

Explicaron que el crecimiento de los niveles de deuda de los países es un claro resultado de la pandemia, ello ante las medidas que algunas naciones implementaron como estímulos fiscales, así como aumentar el gasto en salud, a la vez de presentar disminuciones en sus ingresos.

“Para algunos países con tasas de interés bajas o, incluso, negativas, esto no fue un reto en particular. Por el otro lado, los países más pobres requirieron del apoyo internacional, a través de la suspensión del servicio de la deuda, así como de la asignación de los DEG; sin embargo, olvidados en medio de estos dos extremos están las economías de ingresos medios”, aseveraron.

A través de Twitter, Arturo Herrera, secretario de Hacienda y Crédito Público, indicó que en una reunión posterior, los ministros de finanzas de Brasil y Canadá se pronunciaron a favor del comunicado lanzado.

Además, propusieron analizar la creación de un fondo específico dentro de las instituciones financieras internacionales para favorecer una reestructuración más ordenada de la deuda de los países de ingresos medios que lo requieran o la mejora de sus condiciones de financiamiento.

La deuda del sector público mexicano cerró 2020 en un 52.3% del Producto Interno Bruto (PIB), según datos oficiales, y para el cierre de este año estima que esta proporción descienda a un 51.4% y a un 51.1% en 2022.

El peso del financiamiento en el PIB nacional se ha venido incrementando tras los estragos de la epidemia en la actividad económica, que en 2020 se desplomó un 8.5% a tasa anual, su mayor caída desde la Gran Depresión. En 2019, la relación deuda/PIB en México fue de un 44.8% y en 2018 había sido de un 44.9%.

Por otra parte, la crisis del coronavirus ha devastado a la ya debilitada economía de Argentina, complicando los esfuerzos para cumplir con sus obligaciones.

Con información de Reuters.