El Banco Central Europeo (BCE) rebajó su previsión de crecimiento del PIB para este año a 3.7%, al tiempo que elevó casi 2 puntos porcentuales su previsión de inflación al pasarla de 3.2 a 5.1%, ante el impacto económico de la guerra en Ucrania.

“Esta guerra tendrá un impacto significativo en la actividad económica y en la inflación, con el aumento de los precios de la energía y de las materias primas, la perturbación del comercio internacional y la confianza”, dijo Christine Lagarde, presidenta del banco central.

Los riesgos para la economía de la zona euro “han aumentado significativamente” debido al conflicto, añadió.

“Todavía se espera que la economía de la zona euro crezca con fuerza en el 2022, pero a un ritmo más lento de lo que se esperaba antes de que empezara la guerra”, dijo Lagarde.

Los precios de la energía, que se dispararon 31.7% en febrero, siguen impulsando la inflación.

La energía “sigue siendo la principal razón de esta elevada tasa de inflación y está haciendo subir los precios en muchos otros sectores”, afirmó Lagarde.

Los precios, ya afectados por la elevada demanda tras la pandemia y la falta de oferta, se ven ahora presionados al alza por la guerra ya que Rusia es uno de los principales proveedores de energía de la Unión Europea.

Con un pin azul y amarillo en la solapa, Lagarde dijo que la institución mantendrá abiertas todas las opciones para proteger a la economía del impacto de la guerra y de los elevados precios de la energía.

El banco central mantuvo sus principales tasas de interés en su nivel más bajo de la historia, en particular la tasa negativa de 0.5% que grava una parte de la liquidez bancaria no distribuida como crédito a la economía.