Es innegable la importancia del mercado estadounidense de automóviles para la industria automotriz y el conjunto del sector manufacturero mexicano, pues en el último decenio entre seis y ocho de cada 10 vehículos ligeros exportados por México han sido destinados a satisfacer la demanda estadounidense. Las exportaciones automotrices tienen una gran participación en la balanza comercial: contribuyeron con 33% de las exportaciones no petroleras en el 2018.

A partir del 2016, las ventas de autos en Estados Unidos resintieron la inestabilidad provocada por el entorno económico y la rigurosidad de los estándares de calidad. Sin embargo, las exportaciones de México a Estados Unidos registraron en el 2017 y 2018 crecimientos de 9.44 y 9.91%, respectivamente.

Los sorprendentes resultados de las exportaciones automotrices en el bienio 2017- 2018 obedecen en parte a la planeación y ajuste de la actividad automotriz ante las nuevas características de la demanda de los consumidores en Estados Unidos, ya que en estos años se acentuó la tendencia del consumo de vehículos de mayor dimensión, específicamente las SUV.

En el 2017 y 2018, las ventas finales de vehículos ligeros se componían por 65 y 69% de camionetas (tipo pick up y SUV), respectivamente, siendo el resto de los vehículos vendidos: compactos, subcompactos, de lujo y deportivos. Las exportaciones de las SUV por parte de México mostraron un comportamiento similar y en el 2018 se posicionaron por primera vez como el principal segmento de exportación de autos terminados.

En el mismo periodo, las empresas automotrices también se beneficiaron por la fuerte demanda doméstica, impulsada en parte por un entorno financiero asequible, expresado en facilidades crediticias y bajas tasas de interés. Sin embargo, en el 2019 las noticias para el sector han sido menos alentadoras, pues la demanda doméstica se ha debilitado considerablemente y la cifra de exportaciones acumuladas entre enero y septiembre del 2019 registran un magro crecimiento de 0.51 por ciento. No obstante, las exportaciones a Estados Unidos aún mantienen una tendencia creciente y aumentaron en cifras acumuladas 8.4%, siendo el segmento de las SUV el que más creció en términos de unidades vendidas.

Más que una reconfiguración

Para Marcos Arias, analista económico de Grupo Financiero Monex, el comportamiento en las exportaciones hacia Estados Unidos se deben a dos factores: oferta y demanda, así lo explica: “Por el lado de la oferta, afectan a la producción, sobre todo a la de vehículos ligeros, particularmente la reforma fiscal en Estados Unidos que si bien está desvaneciendo su impacto recordemos que fue significativo.

El ingreso corporativo cayó de 34 a 21% que sí detiene en alguna medida decisiones de producción en México. Hubo algunos casos como el de Ford, por ejemplo, que sin duda hubieran abonado al crecimiento en la producción, pues otras plantas estaban dedicadas justamente a la producción de modelos más compactos. Por el otro lado, esto podría tener qué ver con la incertidumbre generada por el T-MEC. Hay varias cadenas que están generado estrategias de rediversificación”.

En este sentido detalló que Nissan es una de las marcas sujetas a este ambiente de vacilación al citar que cerca de 850,000 vehículos que se ensamblan en sus tres plantas, alrededor de 44% están destinados al mercado nacional y que su presidente ha mencionado que buscan incrementar este porcentaje en función al T-MEC. Marcos Arias indica que si bien es cierto que el tratado se encuentra en su versión definitiva, también lo es que está en la fase de ratificación lo que genera una duda enorme.

“Entonces, esos dos componentes pesan mucho justamente en la parte de vehículos ligeros por dos razones: por un lado, hay una pérdida en el impulso que se tenía para seguir construyendo nuevas plantas que se destinarán a la producción de esta categoría de vehículos (SUV); por el otro lado, lo que tenemos es también una reconfiguración en las estrategias de venta y comercialización, me refiero a los mercados de destino”, agregó.

Pasando al aspecto de la demanda, Arias explicó que el costo de los combustibles es un factor que juega a favor de las SUV, “el precio de la gasolina ha caído en el último año de niveles que veíamos de más de 70 dólares, en el 2018, a niveles actuales incluso por debajo de 45 dólares. Es significativo porque la expectativa que se forma la gente sobre el precio de la gasolina contribuye a que sea más fácil que deseen adquirir una demanda más intensiva de este insumo”.

Ventas, foco de atención

La caída en las ventas de automóviles nuevos en Estados Unidos, que si bien no ha sido tan profunda, repercute en la producción nacional. El entrevistado dijo que en las cifras correspondientes a septiembre se registraron reducciones en prácticamente todas las marcas lo que refleja un cambio en la tendencia.

“Por ejemplo, Audi que tiene planta aquí en México, llevaba una racha de 92 meses de crecimiento y finalmente esa racha se pierde en el mes de septiembre. Lo mismo sucede con caídas en KIA, Ford, Honda, Nissan y esto tiene que ver con la incertidumbre, pero del lado del consumidor respecto a muchos factores y no solamente lo del T-MEC sino a la incertidumbre política, a los conflictos internacionales que hacen que la gente detenga este tipo de consumo de bienes más duraderos”.

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