Queridos amigos: el rosario de cifras económicas encontradas y contrarias continúan siendo la constante en los mercados, por lo que analistas y operadores siguen sin tener claro si finalmente la economía de Estados Unidos está en un proceso de recuperación, o si estamos por entrar a un segundo periodo recesivo.

Y es que tras la publicación de la revisión del PIB al primer trimestre del año, el cual mostró un crecimiento de 2.7% a tasa anual contra 3.0% que se había publicado anteriormente, queda claro que el ritmo de la recuperación económica se ha moderado y que existe el riesgo de que en el corto plazo haya una baja de crecimiento.

Lo anterior, se debió principalmente a que el gasto de los consumidores creció 3.0% en el primer trimestre contra la lectura previa de 3.5%, lo cual no es buena noticia ya que representa aproximadamente 70% de la economía estadounidense. Dicho en idioma humano, el consumo es la gasolina del motor económico de nuestro vecino.

Adicionalmente, el dato de venta de viviendas nuevas mostró una caída de 32.7% en mayo, la peor caída en la historia de este indicador.

Si a todo esto le sumamos los rumores que existen en el mercado con relación a que seguramente en junio veremos una reducción en los datos de empleo debido a que muchas de las plazas laborales que se mostraron en mayo tuvieron que ver con empleos temporales generados por el gobierno estadounidense para realizar su censo y sus servicios ya no son requeridos, queda en duda la mejora en niveles de empleo que se ha venido planteando.

Por otra parte, en el 2011, se terminaran muchos de los incentivos fiscales que Bush otorgó en su gobierno para reactivar la economía y si además consideramos que Obama ya declaró que es muy probable que el año entrante se tenga que dar un incremento en la recaudación para disminuir el enorme déficit fiscal que enfrenta ese país, se incrementan las posibilidades de que entremos de nueva cuenta a una etapa recesiva.

Sólo para que se den una idea, según varios analistas un incremento en los impuestos de 1% del PIB impacta el crecimiento económico en forma negativa en 3.0%, lo cual implicaría la posibilidad de ver a esa nación sin crecimiento o con un PIB negativo.

El único dato alentador que se emitió el viernes pasado fue el de la Confianza del Consumidor de la Universidad de Michigan, que al mes de junio se ubicó en 76 puntos contra 73.3 observado durante el mes de mayo.

¿A quién hacerle caso y cuál dato será el bueno?

Nadie sabe, por eso los principales indicadores bursátiles de la Unión Americana cerraron con un balance semanal negativo, el más importante desde el pésimo desempeño que tuvieran durante mayo.

Por lo pronto, el G-20 se reunió a lo largo del fin de semana en Toronto Canadá para analizar, entre otras cosas, cómo resolver la difícil situación económica que atraviesa el continente europeo, que es una nube mayor en el cielo de posibilidades de recuperación a nivel global.

Habrá que estar pendientes del resultado de esta reunión, ya que seguramente tendrá impacto en el comportamiento de los mercados a lo largo de la semana.

Por lo pronto, lo que pase afuera tendrá impacto en México y la única manera de blindarse es tomando coberturas. Tú, ¿ya tomaste las tuyas?

*Alfonso García Araneda es director general de GAMAA derivados. Su correo electrónico es: [email protected]