La junta de Gobierno del Banco de México, que sesionó por primera vez en el año ya con sus cuatro miembros con la incorporación de Manuel Ramos Francia, advirtió que el crecimiento de la economía mexicana se está moderando y habló del efecto de la inseguridad sobre la inflación.

Algunos miembros destacaron que la evolución de la inflación subyacente de servicios también puede reflejar la disminución de algunos precios en determinadas zonas del país, debido a razones asociadas con el problema de la seguridad pública.

La reunión con motivo de la decisión de política monetaria se llevó a cabo el 26 de mayo en presencia del gobernador del banco central, Agustín Carstens, y tres días después de que manifestara su decisión de contender por la dirección del Fondo Monetario Internacional.

Nuevamente se contó con la presencia del secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, y del subsecretario del ramo, Gerardo Rodríguez, quien asistió por segunda ocasión.

Inflación floja y efímera

De acuerdo con el contenido de la cuarta minuta dada a conocer, se notó que el debate entre los miembros de la Junta se enriqueció, sobre todo en materia de crecimiento económico y la inflación.

Se consigna que todos coincidieron en que la actividad económica del país continúa expandiéndose, aun cuando a finales del primer trimestre mostró una desaceleración.

Pero algunos comentaron que la moderación que se observó, especialmente en marzo, pudiera ser temporal por la fortaleza en los indicadores de consumo, empleo, masa salarial y reanimación del crédito bancario.

La mayoría estuvo de acuerdo con que la economía mundial enfrenta importantes riesgos, sobre todo por la incertidumbre de la sostenibilidad de la recuperación del gasto en Estados Unidos.

De igual manera, casi todos vieron que las menores perspectivas de crecimiento y precios bajos de materias primas, con excepción del maíz, han mejorado el panorama para la inflación.

Un miembro expuso de manera individual lo desafortunado que resulta que de un grupo de 25 economías avanzadas y emergentes, seamos el único país donde la inflación se encuentra sistemáticamente por encima de su meta desde el 2005, por lo que sugirió la necesidad de una mayor contundencia y efectividad para anclar la inflación en su objetivo.

Así, la parte más nutrida del debate se dio con la meta inflacionaria. Algunos argumentaron la importancia de destacar que la mejoría no es un evento único de un mes o año, sino desde principios del 2010, por lo que propuso acompañar el anuncio de política monetaria de un mensaje exponiendo los avances. Sin embargo, otro hizo ver que la consecución de la meta inflacionaria de 3% para los próximos dos años es relativamente lento y expresó su preocu­pación respecto de que la baja inflacionaria sea un logro efímero.

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