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Economía

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La importancia del año 2025 y la oportunidad del nearshoring

El primer cuarto de siglo está a la vista y el año 2025 se anticipa peligroso.

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El primer cuarto de siglo está a la vista y el año 2025 se anticipa peligroso. Nos hemos cansado de desperdiciar como cuerpo social, como economía, la oportunidad de empatar los cambios políticos con los objetivos económicos a los que tenemos derecho según el artículo 25 constitucional.

Es irónico porque además en 2025 se cumplen 80 años de la adhesión de México a los acuerdos de Bretton Woods que permitieron sumarnos a la construcción de un nuevo orden económico mundial, ser parte de una estructura ordenada en el manejo de los capitales y abonar a la estabilidad financiera mundial (que dicho sea de paso han servido para salvarnos varias veces).

Viendo más allá del confeti que dejó el triunfo electoral; es momento de darle paso a la realidad y esa dice que la Dra. Claudia Sheinbaum se sacó “la rifa del tigre”.

Sin importar el color de sus antecesores, los mandatarios que la preceden fueron incapaces de cumplir las garantías de inversión, empleo, seguridad, gasto público inteligente y crecimiento económico sostenido. Por ello es que no la tiene nada fácil la presidenta electa, incluso con las altas expectativas puestas en el nearshoring.

México ha perdido tracción, el modelo económico actual se centró en la esfera electoral y la Inversión Extranjera Directa no alcanza a ser ni la mitad de los 60,000 millones de dólares que ingresan por remesas.

La economía que hereda

La presidenta electa recibirá un país con una resiliencia profunda en la formación de precios que impide que la inflación encuentre piso.

Esta inflación ha sido patrocinada por un consumo privado sin freno, una base monetaria al filo de los tres billones de pesos, impulsada por los programas sociales y los flujos de efectivo de las remesas que siguen “echándole leña a la hoguera inflacionaria”.

La inversión privada está muerta de miedo. Existen municipios que ciertamente crecen, como los del Norte del país, mientras otras localidades están sumidas en la desventura, asediadas por el crimen organizado que ya forman parte del traslado de costos del productor al consumidor.

El sentir empresarial es que factores como gobernanza, inseguridad y estado de derecho empiezan a romper el blindaje que nuestra inserción al mundo global nos trajo con el Tratado de Libre Comercio hoy T- MEC; estamos perdiendo en suma la capacidad de mantener una economía abierta y con ello se esfuma la posibilidad de un crecimiento sostenido.

Casi todos los flujos productivos que llegan para quedarse y generar empleos por parte de extranjeros son reinversiones así que en términos estrictos la Inversión Extranjera Directa nueva equivale apenas a una cuarta parte de los envíos de remesas, que generan nuestros paisanos y eso es un agujero tremendo para la bolsa del PIB.

El gasto público se estira lo más que puede y se priorizan los programas y obras sexenales. Las finanzas públicas parecen tomar ansiolíticos en el día y antidepresivos por las noches ante el déficit fiscal del 6% del PIB mientras deshojan la margarita ¿Reforma fiscal o no reforma fiscal?

Si bien tenemos niveles récord de reservas internacionales y ello impedirá que el “fantasma” del ‘94 se repita, no podemos omitir el profundo “hueco” de la Balanza de pagos que vive en déficit constante, explicado por la incapacidad productiva de la oferta nacional; son mayoría los movimientos deficitarios y preocupa que la cuenta corriente no conozca un solo dólar de ganancia.

Preocupa que ni con los flujos de remesas logremos enderezar nuestras entradas de moneda extranjera en materia de exportaciones y turismo, por ejemplo.

Para colmo la menor aversión al riesgo mundial trajo como consecuencia una apreciación temporal del peso que nos hizo perder más competitividad.

Celebro que la presidenta electa contemple en su agenda la reactivación económica, el fomento a la inversión y que la transforme en política pública. Pero también es preciso que se recuperen los flujos de capital foráneo perdidos y es vital que discutamos sobre los caminos que el Nearshoring debe seguir para llegar a todos.

Luis Pérez Lezama es Director de Análisis Económico en @SAVERThinkLab

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