Con su perspectiva de crecimiento de 1.0% para este año, empujada por el efecto Donald Trump, la economía mexicana mostrará una desaceleración en el 2017, estimó BBVA Bancomer. En el 2015, el Producto Interno Bruto registró un crecimiento de 2.6% y en el 2016 habría sido de 2.0 por ciento.

Carlos Serrano, economista en jefe del banco de capital español, explicó que antes de la elección en Estados Unidos, la expectativa de crecimiento de la institución era de 2.3 por ciento.

Pero cuando Trump ganó las elecciones la bajaron a 1.5%, y una vez que asumió el poder la recortaron hasta 1.0%, como consecuencia de la incertidumbre y el impacto en el tipo de cambio y otros rubros.

El especialista consideró que aún puede haber movimientos en su pronóstico de la economía para este año hacia abajo o hacia arriba, pero que dependerá, en parte, de lo que se acuerde en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). A su parecer, es difícil que se resuelva algo sobre el acuerdo este año, por lo que BBVA mantiene su expectativa en 1.0 por ciento.

En conferencia, donde se presentó el reporte Situación México, Serrano explicó que si hay beneficios para los tres países, resultados de la negociación del TLCAN, la economía mexicana podría crecer 1.8% en el 2018 y en los siguientes años el repunte sería entre 3.5 y 4.0%, ya incluyendo en estos últimos pronósticos otros beneficios como los derivados de las reformas estructurales.

Pero en caso de que no se logre un acuerdo tripartito, la economía mexicana crecería apenas un promedio de 1.5% en los próximos tres o cuatro años pero después, una vez diversificados sus mercados, habría una recuperación.

Para el economista de BBVA Bancomer, sin embargo, sí es posible que haya una renegociación del TLCAN en el que puedan ganar los tres países.

Si bien reconoció que mucho del comercio externo de México depende de Estados Unidos y recibe montos importantes de Inversión Extranjera Directa del vecino país del norte, el país azteca también es trascendente para el mercado estadounidense, dado que, por ejemplo, es el segundo mayor comprador de sus exportaciones.

Por eso creemos que al final, si prevalece el juicio económico, no se debería trastocar la relación comercial , mencionó.

Con respecto a las intenciones de Trump de realizar una deportación masiva de inmigrantes y gravar las remesas, el especialista consideró que es muy difícil que se concreten, la primera porque sería dañina para la economía de Estados Unidos; y la segunda porque tendría que aplicárseles impuestos a las remesas que vayan a todo el mundo y no sólo a México.

Serrano detalló que la economía mexicana se desacelerará este año, debido a que habrá también un freno en el consumo interno, además de que la inversión privada también se contraerá, consecuencia de la misma incertidumbre.

Sin embargo, impulsado por la recuperación del sector manufacturero en Estados Unidos, se prevé una mejora en las exportaciones con respecto a lo observado en el 2016 , indicó. Por ello, consideró que el crecimiento del salario real es clave para el dinamismo del consumo interno.

Contener el gasto

Por otra parte, Carlos Serrano consideró que el gobierno federal tendrá que redoblar esfuerzos para contener el gasto en el 2017 y así lograr las metas de superávit primario y estabilización de la deuda, pues refirió que las participaciones, pensiones y el costo de la deuda, presionan a las finanzas públicas.

Previó que, de cumplirse el pronóstico del PIB de 1.0% para el 2017, el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) sería de 51.4% del PIB. La Secretaría de Hacienda pronostica que será de 50.2 por ciento. Para que se cumpliera este pronóstico, el PIB tendría que crecer por lo menos 3% en el 2017 .

eduardo.juarez@eleconomista.mx