En lo que va del año, la apreciación del peso con respecto al dólar acumula 6.9%, esto es benéfico para la inflación interna, debido a que mueve a la baja la estructura de costos de las empresas al conseguir en el exterior insumos, maquinaria y equipo a un precio cada vez más bajo. Pero también puede ser una ventaja para los mexicanos que planean unas vacaciones en el extranjero o quieren disfrutar una buena comida en un restaurante de lujo en Nueva York.

Pero en la otra cara del espejo están aquellos mexicanos, ya sea empresas o personas físicas, para los que un peso cada vez más fuerte frente al dólar dificulta la salida a los mercados internacionales y que inhibe la llegada de turistas.

Hay muchos puntos de vista, por eso, El Economista construyó un comparativo de precios de algunos bienes y servicios para ubicar cómo la fluctuación cambiaria modifica el lugar donde es más barato dicho bien o servicio. El índice es un intento lúdico de medir hasta qué punto el peso se aleja o acerca a un nivel razonable .

Los resultados de este ejercicio revelan que a los consumidores estadounidenses les resulta 30% más barato el galón de gasolina en México y 20% menos el disfrutar de una cerveza Corona del lado mexicano. La fortaleza cambiaria del peso hace que para los que están del lado estadounidense les resulte más caro unas vacaciones en playas mexicanas o una comida de negocios en territorio azteca; en contraparte, a los mexicanos estos mismos servicios les resultan más baratos, al cruzar el Río Bravo.

La perspectiva es que en el segundo trimestre del 2011 continuarán los flujos de dólares hacia el país, la Reserva Federal de EU continuará con la recompra de bonos y se anticipa que no moverá las tasas de interés en lo que resta del año.

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