Italia se enfrenta a una probable recesión técnica en el primer trimestre de este año, ante los daños que el brote de coronavirus está causando a una economía que ya estaba en retroceso.

La economía italiana se contrajo 0.3% en el último trimestre del 2019 con respecto al mismo periodo del año anterior, su mayor caída en seis años. El impacto global del coronavirus podría agravarla en el siguiente trimestre.

La mayoría de los casos diagnosticados se concentra en la regiones más ricas de Lombardía y Véneto, que suponen alrededor de un tercio de la producción de Italia. En Milán, la capital financiera, el virus ha obligado a cerrar colegios, oficinas y atracciones turísticas. Algunas empresas han pedido a los trabajadores que se queden en casa.

Al menos 10 ciudades del norte del país están en cuarentena y la región de Basilicata ha impuesto también la cuarentena a los que proceden de Piamonte, Lombardía, Véneto, Emilia-Romagna y Liguria.

Las restricciones en los viajes, el trabajo, las cadenas de suministro y el turismo suponen una amenaza para la economía del país. “Existe un claro riesgo de que entre en recesión por cuarta vez desde el 2008”, afirmó Jack Allen-Reynolds, de Capital Economics.

Los inversionistas reaccionaron buscando seguridad en los mercados financieros. El índice italiano FTSE MIB cayó 4.6%, su peor día desde junio del 2016.

Turismo

El sector turístico es especialmente vulnerable. El país recibe unos 128 millones de turistas al año. Los visitantes extranjeros representaron 42,000 millones de euros de gasto en el país en el 2018, según el Banco de Italia.

El valor añadido generado por el turismo representa casi 6% del PIB italiano, según los datos del Banco de Italia, una contribución más alta al crecimiento económico que en Francia y Alemania. El entorno económico ya era desalentador. Allen-Reynolds espera que “la demanda interna continúe siendo muy débil” en el primer trimestre del 2020, mientras que “las perspectivas de inversión han empeorado”.

Exportaciones

Como porcentaje del PIB, las exportaciones de bienes y servicios aumentaron a 31% en el 2018, frente a 25% en el 2010. Sus exportaciones de alto valor cuentan con una reputación internacional de calidad en sectores como la alta moda o la alimentación, y también la fabricación industrial.

Esto ha hecho que muchas empresas italianas se mantengan mientras la economía se ha estancado en los dos últimos años, debido a la baja productividad de las empresas orientadas al mercado interno, la demografía adversa y la escasa subida del empleo.

“El crecimiento de Italia de los últimos años ha guardado relación con el comportamiento de la economía global”, afirmó Silvia Dall’Angelo, economista de Hermes Investment.

El dolor causado por una ralentización en las exportaciones podría tener consecuencias económicas como resultado de la productividad más alta que estas empresas exhiben comparadas con las empresas enfocadas al interior.

Aún no hay necesidad para respuesta de política monetaria

Por otra parte, la autoridad del Banco Central Europeo Francois Villeroy de Galhau dijo que actualmente no había necesidad de una mayor acción de política monetaria de cara al brote de coronavirus. Hablando en una conferencia de finanzas sustentables en París, Villeroy afirmó que el brote tendría “consecuencias negativas pero temporales” sobre la economía.

“Es principalmente un choque negativo del lado de la oferta, y esto tiene como consecuencia que no debemos exagerar la idoneidad de una respuesta de política monetaria”, aseguró Villeroy, quien también es gobernador del banco central de Francia.

Las restricciones en los viajes, el trabajo, las cadenas de suministro y el turismo suponen una amenaza para la economía del país. Existe un claro riesgo de que entre en recesión por cuarta vez desde el 2008.