Los precios al consumidor continuaron subiendo en octubre en Estados Unidos, impulsados por la energía, y registraron un incremento en 12 meses de casi 5%, su mayor alza anual desde 1990, según datos oficiales divulgados este miércoles.

De acuerdo al índice PCE del Departamento de Comercio, la inflación mes a mes marcó 0.6% entre los meses de setiembre y octubre. Además, los ingresos y los gastos de los hogares aumentaron mucho más de lo previsto con relación a setiembre, 0.5% y 1.3% respectivamente.

El incremento anual en el índice PCE, que mide el aumento de precios en función del consumo personal, es el mayor desde noviembre 1990 y se ubicó muy por encima del 4.4% a 12 meses de setiembre pasado.

El reporte indica que los estadounidenses continúan comprando de la mano de mayores ingresos aunque la inflación alcanza cifras récord. Los datos muestran que los precios de la energía subieron 30.2% desde octubre de 2020 en tanto los alimentos subieron 4.8 por ciento.

Los ingresos de los estadounidenses también subieron por mayores salarios y ganancias derivadas de rentas, según los datos oficiales.

Los consumidores direccionaron sus gastos tanto a bienes como a servicios.

Por su parte el gasto de los consumidores aumentó más de lo previsto en octubre, ya que los hogares compraron vehículos y otros bienes, sin mostrar aún señales de contención debido a la alta inflación e impulsando las perspectivas económicas a principios del cuarto trimestre.

El Departamento de Comercio informó el miércoles que el gasto de los consumidores, que representa más de dos tercios de la actividad económica estadounidense, aumentó un 1.3% el mes pasado, tras haber subido un 0.6% en septiembre.

El gasto se vio parcialmente impulsado por el aumento de los precios, ya que la demanda sigue superando a la oferta.

El gasto de los consumidores se está acelerando después de haberse ralentizado bruscamente en el tercer trimestre por el recrudecemiento de las infecciones provocadas por la variante Delta y la escasez de productos generalizada.

El temor a que las estanterías estén vacías y a tener que pagar aún más por unos productos escasos ha animado a los estadounidenses a iniciar sus compras navideñas con antelación. Las minoristas esperan que las ventas navideñas sean las mejores en años, pero algunos economistas advierten de los riesgos. Las infecciones por Covid-19 están aumentando de nuevo, lo que podría llevar a algunos consumidores a recortar el gasto en viajes y ocio, incluyendo las salidas a cenar.

erp