En octubre, la inflación estadounidense se aceleró más de lo previsto, llegando a niveles récord, presionada por problemas persistentes en las cadenas de suministro mundiales que afectan notablemente los precios de la energía.

En el décimo mes del año, los precios registraron un alza de 0.9% desde 0.4% registrado en septiembre, según el Índice de Precios al Consumidor publicado el miércoles por el Departamento de Trabajo. El consenso de analistas esperaba un alza de 0.6 por ciento.

En su medición anual la inflación se ubicó en 6.2% frente a 5.4% de septiembre. Este es el mayor nivel registrado desde noviembre de 1990, detalló el organismo en un comunicado.

El alza es generalizada para todos los sectores, aunque es particularmente notable en los de energía, vivienda, comida y vehículos.

El índice subyacente, que es aquel que excluye los componentes más volátiles que son los alimentos y la energía, se aceleró 0.6%, tras un alza de 0.2% en septiembre.

El llamado IPC subyacente alcanzó 4.6% en términos anuales, el mayor incremento desde agosto de 1991, después de haberse mantenido en 4.0% durante dos meses consecutivos.

Por su parte, el índice energético subió 30% en los últimos 12 meses y el índice de alimentos aumentó 5.3 por ciento.

Cuánto subirán la tasas

Hasta ahora, funcionarios estadounidenses han defendido la hipótesis de que la inflación acelerada es un efecto transitorio ocasionado por la reactivación económica tras la pandemia de Covid-19, pero ese argumento ya no es tan convincente para muchos analistas.

Los inversionistas se preguntan cada vez más, no si la Reserva Federal aumentará las tasas de interés el próximo año, sino cuánto y con qué rapidez puede hacerlo, consignó el diario The Wall Street Journal.

“El informe de hoy (ayer) reafirma que la Fed se encuentra en un lugar incómodo”, dijo Tiffany Wilding, economista de la firma de inversiones Pimco, al medio estadounidense.

Con la evidencia de que el mercado laboral se está recuperando rápidamente, esto significa que es más probable que aumenten las tasas de interés el próximo año, posiblemente tan pronto como el próximo verano.

“Este resultado alterará las expectativas de convergencia y disminuye las probabilidades de que la idea de una inflación transitoria pueda evidenciarse en el corto plazo”, dijo en un análisis Marco Arias, analista económico de Grupo Financiero Monex.

“Aunque no pensamos que el dato de hoy vaya a alterar radicalmente el enfoque de la Reserva Federal, consideramos que, de repetirse la dinámica para noviembre, las probabilidades de ver un tapering acelerado y más de dos alzas a la tasa de referencia en el 2022 serán sustanciales”, agregó.

A finales de octubre, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, dijo que la expectativa era que la inflación volviera a niveles de alrededor de 2%, que es la meta de la Reserva Federal, a partir del segundo semestre del 2022.

La funcionaria señaló que los problemas en las cadenas de suministro han afectado a Estados Unidos y a otros países a medida que la reapertura de la economía, tras la pandemia, estimula un aumento de la demanda.

“No creo que estemos a punto de perder el control de la inflación. Coincido en que estamos atravesando por un periodo de inflación que es más alto que el que los estadounidenses han visto en mucho tiempo, y es algo que obviamente nos preocupa, pero no hemos perdido el control”, dijo en entrevista con CNN.