El gobierno español ya tiene el rechazo de los bancos a un impuesto para sufragar las pensiones también por escrito. Las patronales Asociación Española de Banca (AEB) y la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) han remitido una misiva, a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, advirtiendo de los efectos “colaterales perjudiciales” que un gravamen de este tipo tendría sobre la economía española en general.

En especial, alertan de que dificultaría el acceso de las entidades a los mercados de capitales y afectaría de forma “muy negativa” a la solvencia del sector financiero español, que ha logrado desprenderse de las dudas sobre su salud que arrastraba tras el estallido de la crisis.

En la carta, que tiene fecha del 5 de julio, las patronales muestran su “seria preocupación” por esta medida. “Si bien los objetivos que se pretenden alcanzar se pueden compartir, la creación de nuevos gravámenes a la banca no constituye una solución adecuada, porque sería injusta y porque conllevaría efectos colaterales perjudiciales para la economía en general”, explica la carta, firmada por los presidentes de la AEB, José María Roldán, y de CECA, Isidro Fainé, con copia a la ministra de Economía, Nadia Calviño.

Los principales argumentos del sector financiero son tres. Primero, se dificultaría aún más el acceso de las entidades al mercado de capitales, porque un impuesto sectorial supondría un “sobrecosto adicional”. También crearía una desventaja competitiva respecto a las entidades europeas y podría afectar de forma “muy negativa” a la solvencia del sector financiero español.