El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) redujo una vez más su expectativa de crecimiento económico para el país en el 2019 a 1.5%; en enero se ubicaba en 1.70% y en diciembre del año pasado tenía una estimación de 1.80 por ciento.

Fernando López Macari, presidente nacional del instituto, explicó que lo anterior se debió a que el nuevo gobierno inició el año con ciertas complicaciones en diferentes sectores de la economía, como el energético con el desabasto de la gasolina y el manufacturero con las huelgas en Matamoros, Tamaulipas.

“La falta de gasolina afectó a 14 entidades, las huelgas en el sector maquilador y el bloqueo de las vías férreas en Michoacán son elementos que tuvieron un efecto transitorio, pero varias estimaciones de economistas coinciden en que se haya perdido entre 0.30 y 0.40 puntos porcentuales del Producto Interno Bruto (PIB)”, dijo en conferencia de prensa.

Mario Correa, vicepresidente del comité nacional de estudios económicos del IMEF, expuso que, con esa reducción de 3 décimas de punto en términos absolutos, la economía mexicana perdió 3,620 millones de dólares (69,685 millones de pesos) en el PIB que se esperaba tener para el cierre del 2019.

Comentó que el crecimiento económico podría seguir reduciéndose ante la incertidumbre que tienen los inversionistas tanto por factores externos como internos, especialmente por los cambios que se están dando en la administración pública.

“En este entorno de incertidumbre es de esperarse que el inversionista sea más cauteloso al igual que el consumidor, es decir, que se piensen dos veces las cosas antes de echar a andar sus inversiones”, expresó.

Otra señal de desaceleración económica que ven los integrantes del IMEF es la baja producción industrial, la cual lleva tres meses consecutivos con tasas mensuales negativas desde octubre.

Lo mismo observaron en el Indicador IMEF del Entorno Empresarial Mexicano manufacturero, que lleva tres meses consecutivos en terreno de contracción, desde noviembre del 2018.

No obstante, destacaron que el consumo privado continúa con fortaleza, las ventas minoristas crecieron en un promedio anual de 3.5% de septiembre a noviembre del 2018. Además, consideran que los apoyos que dará el gobierno a través de programas sociales podrían dar un impulso adicional a este sector.

PIB del 2019, lejos de 2%

El IMEF no es el único organismo que prevé que la economía mexicana crezca menos de 2%, tal como se estima en el Paquete Económico del 2019.

Citibanamex prevé que el PIB del país se ubique en 1.4%, es decir, por debajo del rango que estima el gobierno de López Obrador entre 1.5 y 2.5 por ciento.

El Banco de México estima una expansión de la economía entre 2.1 y 1.8%; mientras que el Fondo Monetario Internacional espera que el PIB presente un crecimiento de 2.1 por ciento.

Correa refirió que, en el caso del IMEF, coinciden en que el bajo crecimiento se deberá principalmente a una menor inversión privada, lo que afectará la productividad del país.

“Si bien es usual que se tenga un rezago en inversión por ser un año de nuevo gobierno y donde hay una curva de aprendizaje, es posible que con esta nueva administración sea más profundo este rezago”, precisó.

Pemex debe apostar por proyectos rentables

Los integrantes del IMEF concordaron en que el nuevo gobierno debe cambiar su estrategia de inversión de Petróleos Mexicanos (Pemex), es decir, dejar de enfocarse en la construcción de refinerías e impulsar los proyectos en farmouts.

“Pemex es una empresa grande y muy compleja, el problema es que el haber estado sujeta a una carga impositiva tan alta no le ha permitido invertir adecuadamente para poder crecer de manera sana”, dijo López Macari.

Por ello, refirió que, si se quiere hacer de Pemex una empresa productiva del Estado, entonces no sólo es necesario que se reduzca la carga fiscal, sino que se debe cuidar sus gastos e invertir en proyectos que generen rentabilidad.

El vicepresidente del comité nacional de estudios económicos del IMEF agregó que los mercados, las calificadoras e inversionistas han manifestado su preocupación por la falta de un plan de negocios adecuado y convincente para Pemex.

“Lo que están diciendo a coro es que la dirección que se quiere dar a Pemex va en el sentido contrario a la productividad y rentabilidad de la empresa”, sostuvo.

A su parecer, las apuestas como las refinerías son de dudosa rentabilidad y el nuevo gobierno pierde credibilidad con el debilitamiento de su gobierno corporativo que se propone en la ley, la cual se discute en el Congreso.