La Secretaría de Hacienda y Crédito (SHCP) calificó de “desafortunadas” las penalizaciones que hizo la agencia Fitch Ratings sobre el balance financiero de México y mostró su desacuerdo, pues no solo ajustó a la baja la nota del país de BBB+ a BBB sino también redujo la calificación de Petróleos Mexicanos (Pemex) a grado especulativo.

“El gobierno expresa su fuerte desacuerdo con el enfoque aplicado por esta agencia (…) Esta acción sobre la calificación soberana de México y de Pemex se da aun cuando se ha demostrado el apoyo total del gobierno federal a la empresa y se está trabajando en dar una solución a los problemas estructurales y financieros de la petrolera”, indica en un comunicado.

Aunque Fitch Ratings considere que el apoyo a Pemex por parte del gobierno federal es moderado e insuficiente, la dependencia a cargo de Carlos Urzúa respondió que se mantendrán en la misma postura para que la petrolera mexicana se convierta en una empresa rentable y eficiente.

“Pemex es parte integral de la economía nacional. Vale la pena resaltar que Fitch estabiliza la perspectiva de la calificación soberana de México de negativa a estable, con lo cual establece un piso al ajuste de la calificación y no se esperan más acciones sobre el soberano”, dijo.

Hacienda afirmó que, a pesar de la revisión de la agencia Fitch sobre la calificación soberana, la deuda de México se mantiene cómodamente en grado de inversión, con lo que ratifica su compromiso con la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica.

Con respecto al cambio de la perspectiva del país de estable a negativa que hizo Moody’s, Hacienda remarcó que se estableció una línea de tiempo de 18 meses para una potencial revisión de la calificación.

Ven fragilidad en finanzas públicas

Expertos consideraron que las alertas que emitieron tanto Fitch Ratings como Moody´s vulneran el escenario para las finanzas públicas de México, pues es posible que se avecine un menor crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), menores ingresos y complicaciones para lograr la meta de superávit primario.

“El deterioro del perfil crediticio simplemente refleja que hay dificultades para sostener este proceso de consolidación fiscal de las finanzas públicas, no significa que ya se hayan deteriorado, sino que hay más riesgos que antes”, expuso James Salazar, subdirector de análisis económico de CI Banco.

Abundó que el pronunciamiento de las calificadoras no sorprendió tanto, ya que en ocasiones anteriores habían mostrado su preocupación sobre la situación financiera de Pemex y coincidían en  que los apoyos que recibiría del gobierno federal no serían suficientes para mejorar su producción o perfil crediticio.

“Si a estas dudas le agregamos las amenazas arancelarias de Trump, se merman más las perspectivas sobre la actividad económica, lo que sin duda se traduciría en dificultades en la parte de ingresos tributarios y ello sí mermaría las finanzas públicas”, remarcó. 

Gabriela Soni, gerente de inversiones de UBS asesores México, coincidió en que el principal riesgo para los ingresos del país es el deterioro de las expectativas del crecimiento económico.

Recordó que en el primer trimestre del año, cuando la economía mexicana se redujo 0.2%, los ingresos presupuestarios mostraron una disminución del 1.2%, con respecto a los primeros tres meses del 2018.

“En UBS, el crecimiento promedio que contemplamos para la economía mexicana en 2019 es de 1.2%, pero sin considerar los efectos que puedan causar los aranceles de 5% productos mexicanos que sean importados Estados Unidos”.

Para Luis Foncerrada, presidente de True Economic Talks, si bien cada inicio de gobierno se presenta una reducción del PIB, en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador la desaceleración económica será más acentuada, pues los últimos datos de la inversión y el consumo reflejan que se mantendrá un menor crecimiento del PIB.

“Esto quiere decir que el PIB se va a mantener reducido y ello va a implicar una pérdida de la recaudación tributaria (…) independientemente de la situación de Pemex, esta situación de menores ingresos tributarios hace más frágil la situación de las finanzas públicas”. 

Complicado lograr superávit de 1% del PIB

Los especialistas consideran que la Secretaría de Hacienda deberá reducir su expectativa de crecimiento del PIB para tener una mejor estimación de cuánto podrían ser realmente los ingresos y los gasto.

“Van a tener que hacer ajustes o aumentar deuda, porque no van a dar los números con los ingresos que se plantean, sobre todo por los gastos que traen. Es un problema con el que tendrá que lidiar Hacienda en los siguientes meses”, dijo el representante de CI Banco.

La analista de UBS, Gabriela Soni, mostró poco optimismo en que se logre un acuerdo con Estados Unidos para que no se apliquen los aranceles de 5%, por lo que prevé mayor incertidumbre en las inversiones y por tanto menor productividad en el país.

Con lo anterior, Foncerrada ve complicado que el gobierno pueda lograr su meta de superávit primario, pues tendrá que hacer bastantes ajustes ante menores ingresos.

Soni expuso que si se siguen observando los subejercicios se podría lograr el superávit de 2019, pero para 2020 será muy complicado.

Para Salazar es probable que se vea mermada la meta de 1% del PIB, “probablemente quede más cercano al 0.6 o 0.7% del PIB, lo cual es un bueno, de lo que han estado haciendo hasta abril muestra que van por buen camino porque hasta han reducido los niveles de deuda, lo que les pude dar margen”.