La nueva reducción sobre la carga fiscal a Petróleos Mexicanos (Pemex) que planea el gobierno de México, es insuficiente como medida aislada, para estabilizar la calidad crediticia de la petrolera, advirtieron analistas de la calificadora Fitch.

Reconocen que es un paso en la dirección correcta, pero sostienen que se requiere una reducción de al menos 50% en los impuestos que paga la compañía al gobierno, para que la empresa retenga suficientes recursos que le permitan generar un flujo de efectivo suficiente para pagar su deuda, y para reinvertir en exploración y en producción.

En una nota emitida desde Nueva York, el director senior de la agencia crediticia, Lucas Aristizabal, estimó que el apoyo total del gobierno para Pemex, que incluye las medidas anunciadas desde enero, como son reducción de impuestos, exenciones fiscales, inyección de capital y amortización anticipada de bonos del estado para pagos de pensiones y ésta reciente; asciende a 5,500 millones de dólares, un estimado que reconoce, podría aprovechar Pemex, pero que sigue siendo insuficiente.

“Fitch estima que Pemex tiene un déficit de flujo de efectivo anual que va de 12,000 a 17,000 millones de dólares. Estos, serían recursos suficientemente altos como para estabilizar la producción y reponer las reservas”.

El analista advierte que el plan del gobierno para ayudar a la petrolera, viene acompañado de obligaciones de gasto en la nueva refinería, por 50,000 millones de pesos en este año, lo que restará en 10% el apoyo público hasta ahora acumulado.

En enero, Fitch recortó la calificación de Pemex a “BBB-“ y dejó en perspectiva negativa la nota. Esto significa que se encuentra a un escalón de perder el grado de inversión y enfrenta  una de tres probabilidades de sufrir un nuevo recorte.

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