El gobierno mexicano podría recibir en abril un remanente de operación del Banco de México que fluctuaría entre 55,000 y 80,000 millones de pesos, estimó la directora de Análisis Económico de Finamex Casa de Bolsa, Jessica Roldán Peña.

Este traspaso podría restar cierta presión a las finanzas públicas en el año, “lo que estará generando que la foto fiscal no se deteriore, que tengan cierto soporte las cuentas fiscales en los colchones de solidez macro de los últimos años”, explicó.

Con esta estimación, ahora son dos los grupos financieros que consideran existen las condiciones para que el Banco de México reporte una utilidad del ejercicio fiscal 2020 que será suficiente para reponer pérdidas de los años anteriores, construir capital y trasladarle un remanente de operación al gobierno federal conforme lo marca la Ley de Banxico. Apenas la semana pasada, el economista en jefe de Bank of America Securities, Carlos Capistrán estimó que el remanente podría fluctuar entre cero y 100,000 millones de pesos.

Durante la conferencia de prensa de inicio de año que realizó Finamex Casa de Bolsa, Roldán Peña confió que este ingreso no recurrente más la posibilidad de que se presente una iniciativa de reforma fiscal en el segundo semestre, podrían ser considerados por las calificadoras para dar más tiempo al país antes de pronunciarse sobre un recorte en la nota soberana.

La transferencia del remanente de operación del Banco de México al gobierno está estipulado en el artículo 55 de la Ley del Banco de México, donde detalla que la entrega de remanentes se completa si se confirma la generación de una utilidad tras una auditoria a los estados financieros del banco central. Proceso que suele completarse en abril del año siguiente al del ejercicio fiscal auditado.

Como se recordará, cuando el peso mexicano registró una depreciación importante en abril, y el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) estimó que si el promedio de la cotización cerraba el año entre 22 y 22.50 pesos por dólar, que eran los límites donde estaba fluctuando en ese momento, se podía suponer que el remanente alcanzaría los 500,000 millones de pesos, lo que habría sido una transferencia histórica.

El lado “B” de la volatilidad

La última vez que el gobierno federal registró ingresos no recurrentes por la utilidad generada en la gestión de las reservas del banco central, fue en el año 2016, cuando la depreciación cambiaria del ejercicio anterior fue de 19.17% anual.

Ese deslizamiento de la moneda mexicana favoreció la valuación de activos en los que estaban invertidas las reservas, lo que generó una utilidad suficiente para transferirle al gobierno federal 321,653 millones de pesos.

La transferencia proyectada por la directora de análisis económico en Finamex Casa de Bolsa resulta de la aplicación de un modelo predictivo al que se incorporaron datos como el nivel de reservas internacionales al cierre de 2020, que alcanzaron 195,667 millones de dólares y una depreciación cambiaria de 5.19 por ciento.

Se trata de una aproximación que está sujeta a la conformación del capital por parte del Banco de México y la reposición de pérdidas por los años anteriores, explicó Roldán Peña.

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