El secretario de Comercio Interior en el país, Roberto Feletti, discute con las empresas alimenticias y de productos de consumo masivo quitar algunos de los 1,432 bienes listados a cambio de incorporar otros en su reemplazo

Con el congelamiento de precios en 1,432 productos vigente hace menos de una semana, el Gobierno argentino se lanzó a perfeccionar una medida que a la luz de su propio accionar se tomó en forma apresurada, sin el acuerdo de las principales compañías del sector alimenticio, que hoy ponen sobre la cuerda floja su efectividad por los tres meses en que estaban vigentes.

El secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, comenzó esta semana negociaciones con los representantes de las compañías cuyos productos quedaron involucrados en el congelamiento para rever el nivel de acuerdo y abrir una instancia de negociación que podría suponer el "deslistado" de ciertos bienes, a cambio de incorporar otros en su reemplazo.

El accionar de Feletti quedó al descubierto por el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que temprano en la mañana visitó la Casa Rosada para reunirse con el jefe de gabinete, Juan Manzur, y el titular de Economía, Martín Guzmán , y por la tarde visitó la sede de la Confederación General Empresaria (CGE), donde los empresarios pymes reclamaron acciones contra las compañías proveedoras de insumos cuyos valores se dispararon lateralmente en los últimos meses.

"Hay un largo trecho de negociación por delante, porque buscamos que las empresas comprendidas cumplan con los preceptos [del congelamiento]", dijo Kulfas. "Hay posibilidad de hablar de un intercambio de productos, para lograr así el objetivo de reducir el costo de la canasta básica", puntualizó.

El ministro de la cartera que lleva el pulso de la economía real destacó las "acciones de fiscalización" que gobernadores e intendentes encabezaron el fin de semana en supermercados y grandes plataformas, y reconoció que "una vez lanzada la política, buscaremos refinarla y calibrarla para que llegue a todos los hogares del país de la mejor manera posible".

A pesar de negar que el congelamiento pueda devenir en desabastecimientos, lo cierto es que el Gobierno tomó nota de los faltantes de bienes de primera necesidad en la última etapa de vigencia del anterior congelamiento, dado a conocer como Precios Máximos, y de allí que, pese a buscar un efecto inmediato de recuperación del poder de bolsillo, se vea obligado a negociar con los empresarios para no repetir imágenes de góndolas vacías.

En el encuentro con la gremial que ideológicamente más cercana se siente al Gobierno, Kulfas recibió reproches de empresarios que en los últimos meses experimentaron un crecimiento considerable de sus costos, por la suba habida en los insumos. La suba de aproximadamente 700% del cuero, que golpea al calzado, la marroquinería y otras industrias, fue puesta sobre la mesa.