La recesión y crisis por la que ha atravesado la mayor parte de los integrantes de la Unión Europea en los últimos cinco años pone de relieve los mecanismos que aún requiere para amortiguar y combatir el impacto de perturbaciones asimétricas, advirtieron analistas internacionales.

A 15 años del nacimiento del euro, advierte el investigador de Citi en España, José Luis Martínez, es evidente que se necesita una mayor integración fiscal y de competitividad que garantice a la comunidad financiera que la desigualdad de los países integrados no será más un factor de debilidad.

Es evidente que una unión monetaria requiere de mayor integración fiscal y de competitividad que la haga sostenible en el tiempo para evitar o matizar eventos que, en el pasado reciente, han evidenciado la falta de homogeneidad en los países de la eurozona , detalla en un análisis.

Por su parte, un análisis del think tank europeo Bruegel, desarrollado por Silvia Merler y Guntram B. Wolff, evidencia que uno de los mayores retos que enfrenta la eurozona es la recapitalización del sistema bancario.

Según sus cálculos, se requieren entre 50,000 y 60,000 millones de euros para recapitalizar al sistema bancario de la región y frenar la persistente incertidumbre que tiene el mercado sobre su salud financiera.

Advierten que el Banco Central Europeo tendría que mejorar la comunicación y transparencia de sus movimientos monetarios, para fortalecer la confianza de los agentes económicos e industrias, lo que facilitaría también la mayor participación en la recuperación económica.

DIVISA DE RESERVA

El euro circula hoy en 18 países, siete más de los que participaban de la unión monetaria que nació en papel en enero de 1999 y desde el 2006 se convirtió en la segunda divisa de reserva del globo.

Datos estadísticos de la Comisión Europea muestran que en su nacimiento 18% de las reservas de divisas a nivel mundial estaba en euros.

Esta proporción subió a 30% en el 2006, pero bajó a 24% el año pasado, según datos del Banco de Pagos Internacionales.

Esta caída coincide con el proceso de crisis y recesión en el que se vio inmersa la eurozona desde el 2009. El euro comenzó a circular entre la gente hasta enero del 2000.