El Fondo Monetario Internacional (FMI) señaló que aunque el programa de recuperación de Irlanda mantiene un curso fuerte, Europa debe ahondar su participación dado que las medidas que ese gobierno puede implementar han llegado a su límite.

Al presentar aquí su primera y segunda revisión del programa acordado en diciembre del 2010, el fondo indicó que pese a los avances, los riesgos para que Irlanda supere la crisis financiera son visibles y han ido en aumento.

'Bajo crecimiento y alto desempleo, una mayor baja en el grado de inversión y situaciones en otros países de Europa han contribuido a dificultar los prospectos de que Irlanda acceda a los mercados de nueva cuenta en el futuro cercano, en términos favorables', indicó.

Frente a este escenario, el FMI dijo que el riesgo que enfrenta el programa 'debe ser manejado de manera activa con el apoyo de un plan europeo más amplio'.

En teleconferencia de prensa, Aja Chopra, jefe de la misión del FMI para Irlanda reconoció el papel decisivo que han tenido las autoridades irlandesas para rectificar el rumbo en algunos aspectos de su economía.

'Pero debemos reconocer que eso quizá no sea suficiente, y es por ello que hemos puesto énfasis en un apoyo a través de un plan mas amplio y consistente por parte de Europa', indicó.

Irlanda recibió un paquete de asistencia conjunto entre el FMI y la Unión Europa por 67,500 millones de dólares, de los cuales 19,500 millones provinieron del fondo.

En su reporte, el fondo indicó que las acciones que el gobierno irlandés ha implementado en el sector bancario han permitido aliviar la presión de liquidez sobre los bancos, 'pero pudieran emerger contingencias, y las reformas pudieran enfrentar retos'.

Señaló que aunque el compromiso político para implementar las reformas necesarias parece no estar en duda, 'la capacidad de ajuste fiscal y otras reformas dependerá de resultados concretos'.

Por lo que se refiere al eventual acceso de Irlanda a los mercados de capital, el FMI parece complicado debido a la baja calificación que tiene, situación que de prolongarse 'impedirá el crecimiento' del sector bancario.

RDS