“¿Pueden imaginarse qué pasaría si aumentáramos el número de mujeres que trabajan en instituciones como la OCDE?”, preguntó Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora ejecutiva de ONU-Mujeres. A lo que ella misma contestó: “habría un crecimiento y un cambio sostenible”.

Mlambo-Ngcuka tomó el escenario del Women's Forum Americas 19 vestida con un traje tradicional de su natal Sudáfrica, donde fue vicepresidenta de 2005 a 2008. Ella fue la primera mujer en su país en ocupar ese puesto y es de las pocas políticas en su región.

Su propia experiencia, por ser mujer y por estar al frente de posiciones de poder, le hace saber que los estereotipos de género contra las mujeres han evitado que muchas lleguen a cargos de toma de decisiones. Por ejemplo, dijo, el 75% de los parlamentos y los Congresos legislativos en el mundo están integrados por hombres.

En otras palabras, dijo en el patio del Claustro de Sor Juana, donde seguramente la décima musa caminó muchas veces, “las leyes en el mundo están hechas por hombres”. Por eso son importantes las cuotas de género, explicó, para que por ese medio más mujeres lleguen a los escaños. El primer paso es “normalizar el hecho de que las mujeres no representen”.

Pero, a la par, hay que solucionar el reparto de responsabilidades en la vida familiar, señaló. Porque muchas mujeres se ven obligadas a renunciar su trabajo al tener un hijo. La maternidad a veces las coloca en posiciones de desventaja: pueden perder un ascenso o de plano, un empleo, apuntó.

La deserción escolar de las niñas es algo que también se debe combatir, agregó. Se debe poner atención a las causas. Por ejemplo, en algunos lugares del mundo la menstruación les impide a las mujeres acudir a clases, ya sea por lo prejuicios de los compañeros y de la sociedad en general, o por cuestiones físicas, como dolores que les ocurren en esos días.

Phumzile Mlambo-Ngcuka puso también el foco en cómo se perpetúan los estereotipos de género con las nuevas tecnologías. Los robots son un claro ejemplo: tienen una figura masculina. También con los algoritmos en Internet: cundo alguien escribe la palabra “mujer”, el buscador da una serie de opciones para completar la búsqueda. Esas opciones generalmente son cosificaciones contra las mujeres.