Los planes que tiene el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en ingresos y gastos hacen difícil pensar que se pueda lograr un equilibrio en las finanzas públicas y por tanto, que se pueda cumplir con la meta de superávit primario, indicó Flavia Rodríguez, directora general de aregional.

A su parecer, el hecho de que se ajusten el Impuesto sobre la Renta (ISR) a 20% y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a 8% en la frontera norte afectará la disponibilidad de mayores ingresos; mientras que el gasto se elevará por los programas sociales e inversión que se quieran impulsar.

“Tienen muchas limitaciones en ingresos y es un error disminuirle la tasa de impuesto a la zona fronteriza con Estados Unidos porque son las entidades más ricas del país; mejor se debió reducir el impuesto a las entidades del sur que son las más pobres”, dijo en entrevista con El Economista.

“Difícilmente van a cuadrar las cifras. Con menores ingresos, no queda claro cómo se van a financiar todos los programas, no todo puede venir del ahorro que se tenga de recortes a salarios a funcionarios públicos”, añadió.

Mencionó que además de los gastos en programas y proyectos que tendrá la nueva administración, también debe pensar en los pagos ineludibles como las pensiones y el costo financiero de la deuda, a los cuales se les destinarán casi 1.5 billones de pesos.

“Con este tipo de gastos, el gobierno deberá buscar financiamiento y para ello, creo que se va a tener que elevar el déficit (...) Vamos a esperar el Paquete Económico 2019 para ver cómo van a tener sus ingresos y gastos”, ahondó.

Tasa de interés

Flavia Rodríguez indicó que los incrementos en las tasas de interés por parte del Banco de México (Banxico) y la Reserva Federal de Estados Unidos podrían complicar al siguiente gobierno lograr un superávit primario de 1% del Producto Interno Bruto.

“Con que aumente 1 punto la tasa de interés, el servicio de la deuda va a ser muy difícil de pagar, aunque es ineludible, es decir, no puede dejarse de pagar porque te metes en problemas con las calificadoras y los mercados”, acotó.

Recordó que en los últimos dos sexenios se aprovechó que la tasa de interés era muy baja, y si bien los gobiernos pudieron endeudarse sin la preocupación del costo financiero de la deuda, para el nuevo gobierno  no será la misma historia.

“No hay manera de que mantengan un superávit primario con los gastos que quieren hacer porque además son gastos improductivos como los programas para los ninis (jóvenes que no estudian ni trabajan)”, subrayó.

En el penúltimo año de Enrique Peña Nieto se obtuvo el primer superávit primario, desde el 2008 de 1.5% del PIB, el cual se debió en gran medida al remanente de operación del Banxico. Se espera que para el cierre del 2018 también se registre un superávit, aunque de menor medida.

La directora criticó que una de las prioridades del nuevo gobierno sea reducir los salarios de todos los funcionarios, pues ello provocará una fugada de talentos, los cuales podrían ser muy útiles para la adaptación de la nueva administración en temas técnicos y administrativos.

“Mucha gente ya se fue al sector privado. La curva de aprendizaje del siguiente año será peor que la de los años anteriores, porque sólo se iban los altos mandos, pero se quedaba la gente que sabía hacer el trabajo y ahora no será así”, concluyó.

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