Reino Unido comenzó a aplicar desde el pasado viernes un impuesto a las bebidas azucaradas con el objetivo de reducir el consumo de azúcar entre los más jóvenes y la obesidad infantil, que no deja de aumentar.

“Nuestros adolescentes consumen de media el equivalente a una bañera llena de bebidas azucaradas cada año, lo que contribuye al preocupante desarrollo de la obesidad en el país”, destacó en un comunicado el secretario de Estado de Salud Pública, Steve Brine.

El nuevo impuesto “ayudará a reducir el consumo de azúcar al tiempo que se financian programas deportivos” destinados a niños y a la distribución de desayunos en las escuelas, precisó.

Para las bebidas que contengan entre 5 y 8 gramos de azúcar por cada 100 mililitros (ml), el gobierno impone a partir de ahora un impuesto de 8 peniques por litro. La tasa asciende a 24 peniques por litro para las bebidas que contienen más de 8 gramos de azúcar por 100 ml.

Según datos del gobierno británico, un tercio de los niños que comienzan la secundaria en Inglaterra tiene sobrepeso.

“Queremos convencer a los fabricantes de que modifiquen sus recetas y reduzcan la cantidad de azúcar en sus bebidas”, añadió el secretario de Estado del Tesoro, Robert Jenrick.

Más de la mitad de los fabricantes tomaron medidas en este sentido después de que se anunciara el nuevo impuesto, hace dos años. Pero algunos de los más grandes, como Pepsi y Coca-Cola, no modificaron la composición de sus bebidas.