El Banco Central Europeo (BCE) decidirá en octubre si mantiene el año que viene su política de respaldo a la economía, vigilando a su vez la inflación y el nivel del euro, anunció este jueves su presidente, Mario Draghi.

La fecha límite es otoño. A menos que se materialice cualquier riesgo que no hayamos percibido en la actualidad antes de ese momento, la mayor parte de estas decisiones se tomarán probablemente en octubre , declaró en una rueda de prensa en Frankfurt, donde se encuentra la sede de la entidad bancaria europea.

Podría haber un próximo reajuste del programa lanzado en el 2015, llamado QE (Quantitative Easing), a través del cual se han inyectado más de 2 billones de euros para financiar su compra de obligaciones en el mercado.

El consejo de gobernadores del BCE inició este jueves una discusión muy preliminar sobre este tema, principalmente centrada en sopesar ventajas e inconvenientes de las diferentes hipótesis , declaró Mario Draghi.

Las modalidades de salida progresiva del QE a partir de finales de año no fueron, sin embargo, tratadas, añadió.

Como estaba previsto, el instituto emisor de Frankfurt dejó inalteradas su tasa de interés principal (0%), su tasa de préstamo marginal (0.25%) y su tasa de depósitos (-0.4%), según un comunicado del BCE.

Euro e inflación

A la hora de ajustar su política monetaria, la institución de Frankfurt tomará en cuenta las perspectivas de inflación, que siguen siendo inferiores a su objetivo, al tiempo que vigilará la evolución de las tasas de cambio, cuyas variaciones actuales son una fuente de incertidumbre , precisó Draghi.

A medio plazo, la inflación tendría que converger hacia el nivel cercano pero inferior a 2% buscado por el BCE, gracias a la política monetaria, a la recuperación económica y al alza de los salarios.

Por ahora, la institución monetaria redujo este jueves sus previsiones de inflación en la zona euro para los dos próximos años, pero pareció más optimista respecto al crecimiento del Producto Interno Bruto en el 2017, hasta 2.2% , contra 1.9% en una previsión anterior.

Aunque el nivel del euro frente al dólar no figura en el mandato oficial del BCE, es muy importante para el crecimiento y la inflación, tan importante que las perspectivas de inflación a medio plazo fueron modificadas a la baja , señaló.

Un euro fuerte influye en la inflación, ya que hace que las importaciones sean más baratas y reduce la competitividad de los productos exportados hacia países terceros, lo que puede asestar un duro golpe a la actividad económica.

Flexibilidad del QE

El BCE se reserva, asimismo, la posibilidad de aumentar el monto de las compras de deuda pública y privada actualmente, de unos 60,000 millones de euros por mes o su duración.

hoy en día, esta liquidez ha contribuido a la mejora económica y no vemos efectos negativos en el programa , estimó Draghi.

Otro elemento importante que deberán abordar los gobernadores en las próximas reuniones son los posibles problemas técnicos del QE, puesto que los títulos que se compran tienen un límite.

Una situación que no parece preocupar a la institución monetaria. Seremos capaces de explotar todas las flexibilidades del programa , aseguró el banquero italiano.