El 2012 se caracterizó por ser el año de la inflación en alimentos que más presionó el bolsillo de los consumidores. El efecto estacional tradicional del alza en el jitomate fue desplazado por el huevo.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) sugieren que el año pasado el jitomate subió 18.88% y el huevo, 33.4%, mientras que la Alianza Nacional Agropecuaria de Comercializadores y Consumidores destacó que el salario mínimo presentó un incremento de 3.9 por ciento.

Hizo ver que el crecimiento del índice general de la inflación fue de 3.57%, el índice de precios de los alimentos aumentó 7.20 por ciento. Ese resultado, según la Alianza, es muy negativo para los sectores de menores ingresos, los cuales, de acuerdo con la Encuesta de Ingreso Gasto de los Hogares, destinan alrededor de 50% de sus ingresos para la adquisición de alimentos. Puso de relieve que el aumento del salario mínimo que estará vigente en el 2013 fue de 3.9%, rebasado totalmente por la inflación en alimentos. Por esa razón, consideró que urge una política económica que ponga atención en la oferta nacional y no busque bajar la inflación mediante importaciones y la contención del ingreso de productores y trabajadores del país.

LOS MÁS CAROS

Información del INEGI pone de manifiesto que además del huevo, el chile serrano destacó entre los productos agropecuarios cuyo precio fue de los que más aumentó en el año que recién terminó, con 45.8 por ciento.

En mercancías, fueron el atún y sardinas en lata (18.63%) así como harinas y trigo (12.26 por ciento). En servicios, los más caros del año pasado fueron los precios en las loncherías, fondas, torterías y taquerías (6.16 por ciento). En cambio, los que más bajaron de precio fueron los servicios de telefonía móvil (20%) y en alimentos, los plátanos (10.63%), el limón, (20.65%) y el tomate verde (10.04 por ciento).

El año pasado, la inflación más alta se observó en Iguala, Guerrero, con 6.41% y la más baja en La Paz, Baja California, con 2.623 por ciento.

En opinión de los comercializadores y consumidores de la alianza, el comportamiento de los precios es consecuencia de la incapacidad de la política económica para mantener la soberanía alimentaria y promover la productividad en las pequeñas y medianas unidades agropecuarias.

A ese grupo de productores se les abandonó y se les impuso una fuerte competencia de importaciones subsidiadas, que en tiempos de escasez o de abundancia les impidió capitalizar su esfuerzo y mejorar su capacidad productiva.

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