El 8 de marzo de cada año es el Día Internacional de la Mujer, no como un día de festejo, sino como un recordatorio para la lucha feminista que pugna por la justicia, los derechos y la liberación de todas las mujeres y como un reconocimiento de los logros de muchas mujeres a lo largo de la historia.

El día se formalizó en 1975 por la ONU (Organización para las Naciones Unidas), mismo organismo que denomina este día como “el reconocimiento a las mujeres corrientes como artífice de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de la igualdad con el hombre”. 

La igualdad entre hombres y mujeres también forma parte de los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable establecidos en la Agenda 2030 de la ONU. Entendido como una de las prioridades para gozar de sociedades progresivas en términos social, económico y ambiental.

Además de las estructuras que fomentan la violencia feminicida en cualquiera de sus expresiones, en México también persisten otras formas de violencia contra las mujeres y niñas, muchas de ellas expresadas en desigualdades. Estas formas de desigualdad se reflejan en diferentes ámbitos desde el hogar, como la desproporcionalidad en la repartición de los deberes domésticos y el cuidado de niños y ancianos, hasta en las aulas y oficinas con menor acceso a becas o salarios más bajos que sus pares hombres.

Te presentamos ocho gráficos que expresan las desventajas que enfrentan las mujeres en México, especialmente en ámbitos sociales y económicos:

1. Violencia y acoso

Las mujeres son desproporcionadamente mayoría en el total de víctimas de acoso y violencia tanto en espacios públicos, como el transporte y las calles, como en espacios privados, como sus lugares de trabajo y sus hogares. 

De hecho, en la mayoría de los feminicidios, agresiones físicas y sexuales los agresores son sus parejas o algún familiar o amigo. De acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en casi todos los tipos de violencia ejercida contra las mujeres el agresor es su novio, esposo o compañero íntimo.

El 40% de las mujeres de 15 años o más sufrió violencia emocional por parte de su pareja, el 21% sufrió violencia económica y el 18% sufrió violencia física. La violencia sexual es el único rubro donde no predomina la pareja como agresor, sin embargo, todavía el 7% de las mujeres sí experimentó agresiones sexuales por parte de su pareja.

2. Labores domésticas y cuidado de niños y ancianos

Otra de las desigualdades más pronunciadas entre mujeres y hombres se encuentra en el tiempo destinado al trabajo doméstico no remunerado. Las mujeres en México dedican 2.5 veces más tiempo que los hombres a lavar ropa, limpiar la casa, llevar a los hijos e hijas a la escuela o cuidar a los abuelos.

Al año las mujeres acumulan un promedio de 40 días destinados en totalidad a realizar estas actividades por las que no reciben alguna remuneración. La media para los hombres es de 16 días, de acuerdo con cifras del (Coneval) Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

Además de la desigualdad per se que implica que las tareas del hogar se recarguen desproporcionadamente en las mujeres, esta situación también produce y camina de la mano de otras desigualdades en el ámbito laboral, como la brecha salarial y la discriminación por maternidad o maternidad potencial.

Las actividades domésticas, aunque no sean pagadas sí tienen un valor en el mercado. La Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado e los Hogares del Inegi estimó durante que durante el 2018 el mercado hubiera tenido que desembolsar poco más de 4 billones de pesos si todo el trabajo que realizan las mujeres en sus casas les fuera pagado. 

3. Brecha salarial

La diferencia entre el salario de un hombre y el de una mujer en las mismas condiciones laborales, con el mismo nivel de preparación y en el mismo puesto se conoce como brecha salarial. En México y en muchos países del mundo todavía persiste este tipo de violencia contra las mujeres.

Siguiendo cálculos del Coneval, en promedio, la brecha salarial para la población de entre 15 y 24 años de edad llega a ser de hasta 12%, pero se profundiza en cuanto las mujeres entran en la edad de maternidad, aunque no lo sean, en esta edad de 24 a 44 años la brecha salarial promedio asciende a 21 por ciento.

México presenta la brecha más pronunciada en términos de salarios entre hombres y mujeres de los 37 países que conforman la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). La estimación de este organismo internacional apunta a que los hombres tienen un ingreso medio anual 54.5% más alto que sus pares mujeres.

Esta problemática es considerada por la OCDE una de las tres más importantes y urgentes de resolver de la desigualdad entre mujeres y hombres. En conjunto con los dos aspectos previamente señalados: la violencia/acoso y el trabajo doméstico no remunerado. 

4. Acceso al crédito

El mercado de productos financieros presenta desigualdades importantes entre mujeres y hombres. A escala general, sólo el 29% de las mujeres tiene algún tipo de crédito, mientras que para los hombres la cifra asciende a 33%, de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2018, realizada por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Inegi.

La situación se profundiza si se clasifica por tipo de crédito, mientras las mujeres son la mayoría en posesión de créditos departamentales o de tiendas de autoservicio son desproporcionadamente minoría en la tenencia de créditos hipotecarios, lo que vulnera de manera importante su derecho a la vivienda.

En México sólo 17 de cada 100 mujeres tiene algún crédito hipotecario, incluyendo los públicos otorgados por el Infonavit y el Fovissste, y los privados otorgados por entidades financieras. La cifra para los hombres es casi 10 puntos mayor (26 de cada 100).

5. Ahorro para el retiro

Las mujeres enfrentan un panorama más complejo para su retiro. La problemática surge desde que la mayoría de ellas se encuentra ocupada en sectores económicos bajo la informalidad, además de las discriminaciones que surgen a lo largo de su vida laboral.

Del total de cuentas de ahorro para el retiro de la población de entre 37 a 45 años gestionadas por las afores las cuentas de mujeres representan el 43.3% mientras que las de los hombres son el 56.7 por ciento. Entre las cuentas de los adultos de menos de 36 años las mujeres representan el 42.6% y los hombres el 57.4 por ciento.

De acuerdo con cifras de la Consar (Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro), las mujeres registran una densidad de cotización de 56.0% durante el tiempo necesario para obtener una pensión (poco más de 24 años). La densidad de cotización para los hombres es de 58.2 por ciento.

También se presentan desigualdades en la tasa de reemplazo media, para las mujeres esta tasa es de 28.4% y para los hombres se eleva a 30.4 por ciento. Esta tasa refleja el promedio que reciben de pensión los cotizantes como porcentaje de su último salario.

6. Presencia en la ciencia e investigación

Esta es una de las esferas en las que las mujeres se encuentran con mayores retos. La ciencia, la tecnología, la generación de conocimiento y la opinión pública son algunos de los aspectos que menor presencia de mujeres tienen.

En México la entidad encargada de fomentar la investigación y generación de conocimiento es el Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), durante el 2018 se entregaron 44% de las becas para estancias académicas en el extranjero a mujeres mientras que los hombres gozaron del 56% restante.

Las desigualdades se profundizan mientras se escala de posición, en el Sistema Nacional de Investigadores el nivel III (los investigadores con mayor grado) está desproporcionadamente ocupado por hombres (76% del total). Sólo 24 de cada 100 son mujeres.

7. Deserción estudiantil

El abandono de los estudios medio superiores (preparatoria o bachillerato) y superiores (licenciaturas y posgrados) es una de las principales problemáticas del sistema educativo mexicano. La mayor parte de la deserción estudiantil ocurre por falta de recursos económicos, sin embargo, las mujeres enfrentan un panorama distinto que los hombres. 

Debido a la repartición desproporcional de las tareas domésticas y de cuidados se reflejan importantes desigualdades de género. Las mujeres dejan mayoritariamente sus estudios para realizar actividades de limpieza en casa o de cuidados a otras personas. También representan más del 80% en el total de desertores por matrimonio, unión o embarazo, de acuerdo con cifras del Módulo de Trabajo Infantil 2017 realizado por el Inegi.

Las mujeres también representan la mayoría en el rubro de deserción estudiantil por falta de recursos económicos. El 55% de quienes dejan la escuela por no poder pagar por ella son mujeres, el 45% restante son hombres.

8. Sistema penal

El panorama que atraviesan las mujeres privadas de la libertad también es más difícil en comparación con el de los hombres. Aunque los delitos cometidos son similares la media de años que se les otorgan de pena es mayor para la población femenina, de acuerdo con cifras de la ONG Reinserta la media de años recibidos es 23 para las mujeres y 17 para los hombres.

Para su defensoría también encuentran mayores retos, las mujeres son mayoría en la contratación de servicios de abogados de pago. El 48% de las mujeres privadas de la libertad recibió un abogado de oficio mientras que la cifra para los hombres es de 32 por ciento.

El gasto medio que ejercen las mujeres para defenderse también es mayor. En términos monetarios las mujeres gastan en promedio 155,593 pesos en su proceso de defensoría mientras que el gasto de los hombres se reduce en 36%, en promedio ocupan 100,522 pesos.

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