A unas horas de que se cumpliera el plazo fatal, el Congreso de Estados Unidos llegó a un acuerdo para extender el presupuesto que evitará la parálisis de los servicios públicos federales.

Con 254 votos a favor y 175 en contra, la Cámara de Representantes aprobó una ley enviada por el Senado que prolonga el presupuesto hasta el 3 de diciembre, reportó la agencia de noticias AFP.

Horas después de la votación, el presidente Joe Biden promulgó la ley para evitar un corte abrupto en los servicios federales, informó la Casa Blanca en un comunicado.

Un cierre del gobierno federal significaría que todas las funciones no esenciales del gobierno quedarían congeladas.

Esto afectaría desde la seguridad social hasta los viajes aéreos y el acceso a parques nacionales. Incluso, algunos trabajadores del gobierno dejarían de percibir sus salarios normalmente. Pero eso ya no pasará gracias al acuerdo legislativo del jueves.

El proyecto de ley -detalló la agencia Bloomberg- contempla 28,600 millones de dólares para los estados afectados por huracanes e incendios forestales, así como 6,300 millones de dólares para reasentar a los refugiados de la guerra de Estados Unidos en Afganistán.

Otro reloj sigue corriendo

Una vez aprobado el presupuesto, ahora los legisladores negocian aumentar la capacidad de endeudamiento del país (cuyo límite se estableció en 28.4 billones de dólares para este año) si quieren evitar caer en incumplimiento de pagos de sus deudas.

Apenas el pasado 29 de septiembre, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijeron ante Senadores que el gobierno podría quedarse sin efectivo a partir del 18 de octubre de este año.

De llegar a esa fecha sin un acuerdo, sería un escenario “desastroso” que desencadenaría una “crisis financiera y una calamidad”, dijo Yellen.

“El tiempo es limitado, el peligro es real”, declaró ayer Chuck Schumer, líder de los Demócratas en el Senado.

Los republicanos rechazan aumentar el tope de endeudamiento, pues consideran que sería un “cheque en blanco” para el gobierno de Biden.

Por eso dejaron la decisión en manos del partido Demócrata, cuyos miembros deberán apelar a sus propios votos para aprobar esta medida a través de una maniobra parlamentaria que podría tomar más tiempo.

El aumento del límite de la deuda permitirá al gobierno de Estados Unidos pagar sus obligaciones existentes.

El incumplimiento, aunque poco probable, podría desencadenar una recesión económica y hacer que millones de estadounidenses que dependen de los cheques de pago o la ayuda del gobierno federal se queden sin ellos.

La Cámara de Representantes, controlada por los demócratas, ya había presentado en días pasados un paquete legislativo que preveía suspender el techo de deuda, pero no obtuvo el apoyo republicano. En su documento, los demócratas vinculaban, en una sola propuesta, tanto la eliminación del techo de deuda como el presupuesto federal.

Sin embargo, los republicanos en el Senado bloquearon ese proyecto y argumentaron que Biden buscaba la aprobación de un presupuesto billonario para sus proyectos de infraestructura, pero escondido debajo de la propuesta para elevar el techo de deuda.

A partir de entonces, las negociaciones legislativas se llevaron de forma separada.