El Fondo Monetario Internacional (FMI) sugiere el manejo de diversos instrumentos de política monetaria para hacer frente a las eventuales salidas de capital que se podrían presentar en algunos mercados emergentes, una vez que se complete un alza en las tasas de la Reserva Federal.

Reconocen que la expectativa es de un movimiento al alza en la tasa de interés antes de que termine el año .

Y consideran que las autoridades monetarias de países emergentes tendrían que estar ya preparando el manejo de instrumentos a su alcance para enfrentar cualquier eventualidad.

En un blog, desarrollado por Olivier Blanchard, Jonathan D. Ostry y Marcos Chamon refieren que estos instrumentos deberían tener alcances que permitan afectar el flujo de capitales que van desde una tasa de política determinada hasta controles temporales de capital.

A pesar de referir este tipo de controles de salidas, no precisados, como parte de un kit de herramientas al alcance de las autoridades, enfatizan que suelen tener efectos temporales positivos, al moderar los movimientos de los capitales.

Sin embargo, advierte que incrementan los efectos no deseados y tienden a magnificar el impacto en el tipo de cambio .

La intervención cambiaria

Los autores del blog comentan que las políticas y herramientas a utilizar deben tomar en cuenta la naturaleza de los flujos de capital.

Una intervención del mercado cambiario es sugerida cuando la tasa de interés se deja sin cambios. Un efecto colateral, dicen, es amortiguar la depreciación cambiaria.

Pero también tiene un impacto colateral, advierte, que es la caída del retorno de los bonos.

Combinación de herramientas

Otra medida que sugiere el FMI es la combinación de instrumentos que puede compensar de alguna manera los efectos negativos colaterales.

Es notable que la política monetaria y la intervención cambiaria pueden, juntas, compensar el efecto de las entradas tanto en el tipo de cambio y la tasa de retorno, sin necesidad de aplicar controles de capital .

Reconoce que, si los emergentes no aprovecharon el uso de herramientas macroprudenciales, existen mecanismos para enfrentar la salida de los capitales.

En octubre, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, explicó a El Economista que ya tenían planeado el uso combinado de instrumentos que permitirían sustituir el uso de subastas de dólares.

Vamos a estar complementando y en algún momento sustituyendo esa política uso de subastas por otra, utilizando otros instrumentos como son las tasas de interés , expuso.

Y advirtió que hay otras políticas que se han venido ajustando, que están bajo la responsabilidad de la Secretaría de Hacienda: una política fiscal prudente que facilita, detalló, una política de estabilización hacia los mercados que no tiene como único elemento a las reservas internacionales.

Ya se presentaron salidas

Analistas del Banco de Pagos Internacionales (BIS) advierten que se presentó un éxodo de capitales de los mercados emergentes, de más de 45,000 millones de dólares, entre septiembre y agosto de este año.

Este flujo es mucho mayor al registrado a mediados del 2013, en el taper tantrum (berrinche de los inversionistas).

A partir de octubre, refieren, se detuvieron las pérdidas pero no se regresó a la actividad previa. Este punto en particular es el que destacan, al compararlo de nuevo con el que sucedió al verano del 2013, cuando se presentó un rebote considerable y se estabilizó el mercado .

De acuerdo con el BIS, las decepcionantes noticias de las mayores economías emergentes, la alta volatilidad financiera en China y el temor por una subida de tasas en Estados Unidos, alimentaron las más duras pérdidas que significaron alta incertidumbre en los mercados y endurecimiento en los spreads para los créditos corporativos.

El taper tantrum es como se identifica en el mercado al periodo de volatilidad y salida de capitales que se presentó en el verano del 2013, tras anunciar la Reserva Federal que comenzaría a analizar estrategias de salida a sus políticas acomodaticias.

Según el IIF, aquel periodo de retornos tuvo una duración de 36 días y tuvo una magnitud mayor al reciente.

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