Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), expresó su inquietud por el panorama económico mundial y reiteró que las autoridades del banco central están dispuestas a seguir con la introducción de medidas de alivio monetario, para impulsar la actividad en la zona euro.

Este será otro año desafiante para el BCE, escribió Draghi en su informe anual. Afrontamos incertidumbre sobre las perspectivas de la economía mundial. Afrontamos fuerzas deflacionarias constantes. Y afrontamos dudas sobre la dirección de Europa y su resistencia a las nuevas sacudidas , agregó.

El tono pesimista de Draghi coincidió con el mostrado por las autoridades de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), en las minutas de su reunión de marzo. El documento reveló que los participantes en general veían que seguían existiendo riesgos para la economía global .

Draghi insistió en que el BCE no se rinde ante una inflación excesivamente baja , un mensaje que muestra su voluntad de actuar. Dicha acción podría implicar una remodelación de su programa de compras de bonos, aunque podría adoptar otra medida.

Peter Praet, economista jefe del BCE, ante una audiencia de economistas en Frankfurt, también hizo hincapié en la disposición del banco de adoptar más medidas si es necesario. Si se materializan más sacudidas adversas, podríamos recalibrar nuestras medidas una vez más, en proporción de la fuerza del viento en contra , añadió.

Draghi refirió que el programa de alivio cuantitativo del BCE, que imprime dinero para comprar fundamentalmente deuda pública, impulsaría la producción económica o el Producto Interno Bruto (PIB) de la zona euro alrededor de 1.5 puntos porcentuales, entre el 2015 y el 2018.

Vitor Constancio, segundo al mando en el BCE, enfatizó este mensaje en una comparecencia ante el Parlamento Europeo, en Bruselas, pero añadió que otros funcionarios, sobre todo gobiernos, deberían contribuir para impulsar el crecimiento.

Ajustes fiscales y reformas

El BCE considera que la política fiscal también tiene que hacer su parte , después de que la entidad decidiera aplicar estímulos monetarios muy agresivos para evitar la deflación en la zona del euro.

Esto se desprende de las actas publicadas de la última reunión de política monetaria del BCE, en las que también recuerda a los gobiernos de la zona euro que apliquen reformas estructurales y políticas fiscales que apoyen el crecimiento para impulsar la recuperación.

Asimismo, el consejo de gobierno del BCE expresó su preocupación de que podría llevar más tiempo, de lo que se preveía anteriormente, que la inflación se ubique cerca de 2 por ciento.