El secretario de Hacienda, Ernesto Cordero, anunció que enviará al Congreso en el próximo periodo ordinario de sesiones, una iniciativa de quiebras bancarias que tiene como fin resolver de manera ordenada y a un menor costo fiscal el término de operaciones de instituciones de crédito.

Durante su participación en el seminario La Función de la Banca para la Estabilidad y el Crecimiento Económico , organizado por el IPAB, dijo que se trata de una ley relevante, ya que por lo general ese tipo de procesos son muy complicados.

Estableció que si bien podría presentarse ahora que está trabajando la Comisión Permanente, lo mejor para el gobierno es cuando esté funcionando la Cámara en el periodo ordinario.

Servirá para poner orden en instituciones que lleguen a presentar problemas de insolvencia y representará la última etapa del marco legal sobre resoluciones bancarias.

Se tiene prácticamente listo un proyecto de reforma que contempla un régimen especial para la quiebra de bancos insolventes , informó ante la comunidad bancaria y financiera del país.

Reiteró que el objetivo es crear un proceso eficiente que permita minimizar el costo fiscal y mejorar las posibilidades de recuperación de sus activos en un entorno de mayor certidumbre jurídica.

Al respecto, María Teresa Fernández, secretaria ejecutiva del Instituto para la Protección del Ahorro Bancario (IPAB), explicó que actualmente un banco se declara en quiebra bajo la normatividad del Código Civil Mercantil –dentro del código se establecen los requisitos para que se inicie un proceso de quiebra mercantil-, como cualquier otra empresa comercial o de servicios.

Sin embargo, en el 2007, se realizaron modificaciones a diferentes leyes y reglas de operación financieras, las cuales tienen por objetivo crear un sistema de alertas tempranas , para alertar de una posible quiebra en una institución bancaria.

No sobrerregular

Ernesto Cordero estableció que como consecuencia de la crisis internacional se está buscando encontrar respuestas muy concretas de regulación y supervisión al sistema financiero para evitar lo que sucedió el año pasado.

Pero advirtió que estas medidas deben ser analizadas con cuidado, porque una sobrerregulación puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento económico, sobre todo en países como México, en el que la regulación y la supervisión existentes para el sistema financiero han dado muy buenos resultados.

Resaltó que a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países, el sector bancario en México no ha presentado riesgo sistémico, ni ha necesitado recursos fiscales a pesar de la volatilidad generada por la crisis financiera internacional.

Los bancos que operan en México tienen un amplio margen para aumentar el crédito: el índice de capitalización al cierre del 2009 fue de 16%, cifra que duplica el estándar establecido internacionalmente.

Destacó también la calidad de sus activos y que a diciembre del 2009, la cartera vencida como proporción de la cartera crediticia total representó sólo 3% y las reservas para riesgos crediticios superan más de 1.7 veces el monto de la cartera vencida.

La estabilidad del sistema financiero ha permitido la recuperación de las principales variables financieras, manifestó, al mencionar que tenemos tasas de interés bajas de largo plazo, se ha incrementado el índice de la Bolsa y el nivel del tipo de cambio se ha estabilizado por debajo de los niveles extremadamente depreciados que se observaron el año pasado.

Qué hacen otros

Refirió que diversas instancias como la Asociación Internacional de Aseguradores de Depósitos y el Comité de Basilea desarrollaron un Conjunto Internacional de Principios Básicos para Esquemas de Seguros de Depósitos Eficientes.

Se busca clarificar las herramientas necesarias para una resolución bancaria, así como el rol de las autoridades frente a los depositantes, reducir la incertidumbre y promover la confianza.

Por su parte, el gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, estableció que si bien el seguro a los depósitos bancarios cumple la función de generar confianza, que es el activo más preciado con que debe contar la intermediación financiera y toda la actividad económica, los desafíos no terminan ahí.

Para su buen funcionamiento se requiere de un diseño eficiente, un marco jurídico que le dé a los reguladores y a la agencia que administra el seguro facultades amplias y suficientes para la resolución oportuna de crisis. (Con información de Edgar Huérfano)

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