Sudáfrica ha sido el primer país en identificar Ómicron, la nueva cepa del coronavirus, y por ello, países de Europa, América y Asia ya anunciaron el cierre de fronteras para viajeros que lleguen de dicho país, así como de Botsuana, Zimbabue, Namibia, Lesoto, Swazilandia, Mozambique y Malaui.

Dichos países deben combatir la pandemia y la evasión fiscal al mismo tiempo. Sudáfrica pierde de 1 a 2.9% de su Producto Interno Bruto (PIB) como consecuencia de abusos fiscales.

El Continente Africano pierde más de 17,117 millones de dólares (0.7% de sus PIB) debido al abuso fiscal transfronterizo de las empresas multinacionales y a las prácticas que realizan personas multimillonarias como esconder su dinero en paraísos fiscales, de acuerdo con el informe “The State of Tax Justice 2021”.

Esto contribuye a reducir los ingresos fiscales, por lo tanto, debilita la prestación de servicios públicos y socava la capacidad de redistribución del gasto por parte de los gobiernos.

El documento revela que de los más de 17,000 millones de dólares;14,796 millones no se recaudan debido a la defraudación fiscal de los corporativos y 2,320 millones son pérdidas fiscales por riqueza extraterritorial.

Con los recursos no fiscalizados, el Continente Africano podría comprar 995 millones de vacunas y podría inocular a 82% de la población.

África es la región más lenta en cuanto a la inoculación de su población ya que por cada 100 habitantes hay 17 vacunas, según el centro de investigación “Our world in data”.

Paralelamente, en el caso sudafricano por cada 100 habitantes se cuenta con 42 vacunas; en el caso lesotiano por la misma cantidad de personas existen 28 inyecciones.

Para ponerlo en perspectiva, en Estados Unidos por cada 100 ciudadanos hay 135 vacunas o si lo comparamos con México son 101 vacunas por cada centena de habitantes.

En este tenor, el Think Tank “Concerto, global public affairs”, sostiene que mientras varios países africanos debaten actualmente sus presupuestos para el 2022, existe la necesidad de identificar nuevas fuentes de ingresos para hacer frente a las consecuencias del Covid-19 y vacunar a la población.

Dentro de la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos está el Impuesto Mínimo Global de 15% que ha elaborado el G7 y que ahora está en la mesa de trabajo de los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

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