El precio de las acciones de Moody’s Corporation, matriz de la agencia de calificación de deuda Moody’s, sufrieron una caída de 9.46% en las últimas cuatro jornadas, tras conocerse que la agencia ocultó por seis semanas una notificación del regulador financiero de Estados Unidos.

La Comisión de Valores y Cambios (SEC) le requirió desde el 18 de marzo pasado por haber emitido declaraciones falsas o que llevan al engaño en la definición de sus políticas de calificación.

Tal como lo explican periódicos especializados como The New York Times y Financial Times, la SEC emitió una alerta para Moody’s hace más de mes y medio, para advertirle que cuando solicitó su registro como organización estadística nacional de rating en el 2007, no hizo la descripción real de sus principios y procedimientos.

El punto es que pese a ser una empresa que cotiza en la Bolsa, con la obligación de transparencia en la información, Moody’s omitió informar a los inversionistas de Wall Street acerca de la notificación del regulador, comunicación que recibe el nombre de wells notice.

Según la información de los periódicos referidos, la penalización por este ocultamiento de información podría ser una cesación temporal o el desistimiento, al menos hasta que vuelva a presentar su solicitud con dichos apegados al verdadero ejercicio de su operación.

En junio del 2007, Moody’s Corporation solicitó registrarse como organización estadística de rating, bajo la Ley de Reforma de las Agencias de Rating del 2006.

Lo que preocupa a la SEC son declaraciones falsas o que llevan al engaño en la definición sobre las políticas de calificación, en relación con la solicitud presentada hace tres años por parte de la agencia.

Aún si Moody’s logra salir adelante de este proceso, tendrá que lidiar con otros problemas, girados por jueces de Nueva York y California, que ya aceptaron demandas procedentes de cajas de ahorro y otros inversionistas bajo la premisa de engaño y acciones de neg­ligencia al calificar productos financieros.

Las calificadoras fueron cuestionadas desde la crisis de finales del 2008, año en que calificaron como buenos bonos hipotecarios, que cayeron en incumplimiento de pagos.

Lo anterior detonó la mayor crisis en los mercados financieros y económica en Estados Unidos desde la Gran Depresión de 1927.

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