Durante 2017 las personas que decidieron no integrarse al mercado laboral, a pesar de tener las características para hacerlo,  fue en aumento. La tasa de participación laboral, entendida como el porcentaje de la población mayor de 15 años empleada o interesada en buscar empleo aunque actualmente no lo tenga, llegó a niveles mínimos. 

Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), al cierre de 2017 la tasa de participación en México alcanzó un nivel promedio de 59.3%, la menor proporción de personas que participan en el mercado laboral en al menos 13 años.  

Pese a que la tasa de desocupación cerró el año en mínimos, con promedio de 3.4% de la Población Económicamente Activa (PEA) para 2017. Otros indicadores dan detalle de las condiciones de trabajo que imperan en el mercado laboral mexicano y que podrían ser motivo de aumento en el desinterés de la población por integrarse a él.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) detallan que al terminar 2017, los trabajadores que cuentan ya con un empleo, pero que tienen la necesidad y el tiempo necesario para trabajar más horas o incluso para ocuparse en un segundo empleo llegó a 7.0% de la población ocupada. Con ello se logra un nivel mínimo de subocupación en la ENOE.

Se sabe también que el porcentaje de trabajadores que se ocupó en el sector informal llegó a una cifra históricamente baja. Se advierte que, en promedio, 26.8% de los ocupados en 2017 se empleo en el sector informal, el nivel más bajo del que la ENOE tenga  registro, a partir de 2005.

Por otra parte, la informalidad laboral (diferente de la ocupación en el sector informal) captura la situación de aquellas personas que, aunque prestan sus servicios a unidades económicas establecidas, son vulnerables por la relación laboral que sostienen con sus patrones. Este tipo de casos habla de la carencia de prestaciones laborales, servicio médico o el no reconocimiento del vínculo laboral entre el trabajador y la empresa en la que trabaja.

En 2017, un promedio de 56.9% de la población ocupada se encontró en esta situación. A pesar de que este dato señala un descenso en la informalidad, llegando al nivel más bajo también desde 2005, los niveles siguen siendo preocupantes, ya que aproximadamente seis de cada 10 trabajadores en México aún padecen la informalidad.

Las carencias en el trabajo fueron especialmente graves para el 13.8% de los trabajadores en el transcurso del año, este grupo de personas trabajaron en condiciones críticas. Es decir, laboraron menos de 35 horas semanales por razonas ajenas a ellos, o bien, trabajaron más de 35 horas por semana con un ingreso mensual inferior al salario mínimo. También están las personas que trabajaron más de 48 horas por semana ganando como máximo dos salarios mínimos al mes.

Durante el año pasado la tasa de condiciones críticas de la ocupación alcanzó un nivel récord, tocando la mayor proporción de personas trabajando en condiciones criticas en 13 años.