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Reducir el consumo energético en edificios, el objetivo de Passiv Haus
Un factor clave para aminorar el uso de energía en inmuebles ya construidos, es la modificación de ventanas y puentes térmicos

El alza en tasas de interés ha frenado el dinamismo que tuvo la venta de vivienda en los primeros años del Covid-19. Foto: Shutterstock.
El sector inmobiliario no sólo es de los principales consumidores de energía, sino también, ante la cantidad de energéticos que requiere, se convierte en un demandante que contribuye a las emisiones contaminantes.
Bajo este escenario, el Consorcio Passiv Haus busca impulsar un modelo de vivienda que, a través de una construcción que permita el confort térmico, contribuya a un menor consumo energético dentro del rubro inmobiliario.
Para Manuel Medina, presidente internacional del Consorcio, con orígenes en España, un modelo sustentable no requiere mayores condiciones a la edificación tradicional; sin embargo, los avances que se han tenido al respecto han sido impulsados, en su mayoría, por la industria.
“No es más complicado que la construcción tradicional, al contrario, es más sencillo, porque es un estándar de construcción que controla todo desde el diseño y si conseguimos que ese control se lleve a la obra es muy sencillo”, acotó el especialista.
¿Cómo surgió la passiv haus?
La casa pasiva es un concepto que surgió en Alemania hace casi 30 años, ante un escenario de reducir la demanda energética de los edificios.
Manuel Medina explicó que el objetivo es la construcción de sistemas térmicos que permitan conservar la temperatura ambiente, por medio de una ventilación mecánica que deja que el ambiente sea estable y limpio.
De acuerdo con el consorcio, las casas pasivas deben cumplir con cinco elementos principalmente:
- Sistema térmico
- Ventilación mecánica
- Ventanas aislantes
- Protección solar
- Reducción y eliminación de puentes térmicos
El especialista señaló que si bien, todos los elementos son necesarios e indispensables para reducir el consumo energético, un factor clave que puede incidir en una menor demanda de energía en viviendas ya construidas, es modificar el tema de las ventanas y puentes térmicos, ya que estos son los principales elementos que almacenan calor dentro de una vivienda por fungir como transmisores.
“Toda la temperatura que tomen esos materiales la van a trasladar a la fachada y de ahí al interior”, comentó Medina.
Así, de acuerdo con el estándar internacional, una vivienda nueva alcanza 0.60 renovaciones de aire por hora, mientras que en una casa tradicional es de hasta 15 renovaciones cada 60 minutos, esto con ventanas cerradas.
“Hay datos que una vivienda estándar de tres habitaciones, un salón, rondaría un uso medio sobre los 3000 kilovatios, mientras que la Passiv Haus requiere un consumo de 15 kilovatios”, detalló el directivo.
El reto de regulaciones energéticas
Para Medina la industria ha avanzado más rápido que las regulaciones, por ello los requerimientos de una casa pasiva aún no se establecen como un estándar en los reglamentos de construcción, lo cual dependerá de cada país y región.
Sin embargo, en el caso de los desarrolladores que decidan usar el “sello Passivhaus”, el cumplimiento de los criterios es estricto, pero lo más urgente es permear estos criterios sobre el usuario final, que será quien decida si su vivienda cumple con los elementos para consumir menos energía.
“En España hemos dado grandes pasos, pero todavía estamos lejos de llegar a un estándar passiv. Es verdad que a través del impulso que se está dando desde la industria y las asociaciones como este Consorcio, la comunicación está llegando al usuario, a los técnicos, arquitectos, ingenieros y a los usuarios finales, que demandan más estas construcciones”, expresó el representante del grupo.

