Alo largo del Mundial, un amigo y yo hemos estado narrando todos los partidos del Mundial por Twitter, esa página de Internet que permite conectarte con todo el mundo a través de 140 caracteres.

Se trata de la inmediatez absoluta: en cuestión de segundos puedes enterarte de cualquier cosa. En este caso, nuestra idea fue narrar minuto a minuto todos los partidos de la Copa del Mundopara oficinistas -ya saben, los conocidos como Godinez- que no tuvieran acceso a una televisión a horas de trabajo. O para aquellos que sí tuvieran el tiempo, pero que no pudieran ver el encuentro por culpa de los monopolios televisivos que vuelven al futbol un deporte para privilegiados.

Hasta hoy todo marchaba bien. La cuenta, @2comentaristas, empezó a ganar impulso y seguidores. Fue mencionada en varios espacios. Un gran pasatiempo para mi amigo oficinista y yo, que no tengo trabajo fijo.

Pero en el partido más importante del Mundial, España-Portugal, al menos para los mexicanos que se sienten ciudadanos no-reconocidos de la madre patria, el sistema se cayó. Cuántas veces no hemos escuchado esa frase en nuestro país.

El partido estaba empatado a cero casi a la mitad del segundo tiempo y Twitter dejó de actualizarse. Una sobrecarga de usuarios llegó en ese momento y ya no hubo manera de seguir en contacto con el mundo virtual y real.

Mi amigo yo nos quedamos comentando solos las acciones del partido, en un espacio donde nadie nos podía leer. No obstante, seguimos la transmisión, cantamos el gol, gritamos algunas acciones y anunciamos el silbatazo final: aunque nadie escuche, el futbol debe ser narrado.